La victoria de la demócrata Analilia Mejía en la elección especial de Nueva Jersey debilita aún más la ya ajustada mayoría republicana en la Cámara de Representantes de EEUU. La campaña, marcada por el debate sobre la figura de Donald Trump y la influencia del lobby proisraelí, tuvo como resultado el triunfo de la candidata más identificada con el progresismo entre los once demócratas postulados, quien ahora ocupará la vacante en el Congreso que dejó Mikie Sherrill tras renunciar para asumir la gobernación del estado.
Con un mensaje centrado en enfrentar a Donald Trump y defender políticas progresistas, Mejía ganó la elección el pasado jueves después de derrotar al republicano Joe Hathaway con un importante margen de diferencia. Con más del 90% de las mesas escrutadas, la demócrata lo superaba por cerca de 20 puntos y la agencia Associated Press confirmó su victoria apenas minutos después del cierre de los comicios. Faltan por contar los votos por correo adicionales, pero según AP estos favorecen a Mejía por un margen aún mayor.
Mejía ahora completará el mandato restante de ocho meses que dejó Sherrill y ya formalizó su candidatura para noviembre, mes en el que se celebrarán los comicios por un periodo completo. Ambos candidatos podrían enfrentarse de nuevo en las urnas a fin de año.
Una nueva victoria para los demócratas
El Distrito 11, situado en los suburbios del norte de Nueva Jersey y compuesto por partes de los condados de Essex, Morris y Passaic, dejó de ser el bastión republicano que fue durante décadas. Desde el primer mandato de Donald Trump, la zona viró progresivamente hacia las filas demócratas.
El triunfo de Analilia Mejía por un margen de 20 puntos, superando incluso los 15 puntos de Sherrill y los 9 de Kamala Harris en 2024, consolida esta tendencia. Para el oficialismo, este resultado se suma a una serie de de victorias demócratas de cara a las midterms de este año y garantiza la retención de un escaño clave en una Cámara con mayoría republicana ajustada.
Mikie Sherrill ganó en Nueva Jersey - AP
Cuando Mejia jure el cargo, presidente de la Cámara, Mike Johnson, solo podrá permitirse una deserción republicana en votaciones partidistas para aprobar leyes. La composición será de 217 republicanos, 214 demócratas, un independiente y tres escaños.
Una campaña centrada en la economía
Aunque Mejia, de 48 años, nunca había ocupado un cargo político, pasó varios años trabajando tras bambalinas. A lo largo de los años, fue una presencia constante en el Capitolio estatal: como líder de la Alianza de Familias Trabajadoras de Nueva Jersey, fue la arquitecta de la lucha por el salario mínimo de 15 dólares en el estado y una pieza clave para que los demócratas recuperaran escaños republicanos en 2018.
Además, fue la directora política del senador federal de Vermont Bernie Sanders durante su campaña presidencial de 2020 y durante la administración Biden, fue subdirectora de la Oficina de la Mujer del Departamento de Trabajo.
Durante la campaña, los republicanos la retrataron como una figura de extrema izquierda, calificativo que Mejía rechazó enfocando su mensaje en la economía doméstica y la oposición a Trump. "No es radical decir que un trabajador que se esfuerza cada día y no llega a fin de mes merece justicia y salarios más altos. Eso no es radical, es tener buena conciencia. Eso es una buena economía", dijo tras su victoria, en un discurso que atacó el "estrangulamiento" que los multimillonarios ejercen sobre el sistema financiero.
Este enfoque le valió no solo el respaldo de Sanders, sino también el apoyo de figuras progresistas del partido, como Alexandria Ocasio-Cortez y la senadora Elizabeth Warren.
Mejia logró unir a la mayor parte del Partido Demócrata en torno a ella, incluido el exdiputado Tom Malinowski, quien se presentó a las primarias y perdió tras enfrentarse a una avalancha de gastos por parte de un grupo vinculado al Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC).
La influencia del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel
El AIPAC fue un actor clave durante las primarias demócratas de febrero. Hasta entonces, Malinowski lideraba la recaudación de fondos y contaba con un alto nivel de conocimiento público tras dos mandatos en un distrito vecino, presentándose como el aspirante más experimentado.
Sin embargo, su campaña se vio truncada por el United Democracy Project, el súper PAC alineado con AIPAC, que invirtió 2 millones de dólares en anuncios para vincularlo con el ICE, utilizando un voto suyo de 2019 a favor de un presupuesto bipartidista que financiaba a dicha agencia.
La campaña resultó sorprendente, dado que Malinowski, quien se autodenominaba sionista, tenía un sólido historial de votaciones a favor de Israel. Sin embargo, AIPAC cuestionó la disposición del excongresista a condicionar la ayuda a Israel.
Ese esfuerzo pareció ser contraproducente, ya que Mejía, quién criticó abiertamente al gobierno israelí y afirmó estar del lado de las comunidades palestinas en su "búsqueda de paz y dignidad", resultó la ganadora.