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Durante la campaña electoral, Donald Trump se intentó distanciar en varias ocasiones del Proyecto 2025, una hoja de ruta conservadora para reformar el gobierno, que luego aplicó en gran medida a su vuelta a la Casa Blanca. La Fundación Heritage, el think-tank conservador detrás de ese proyecto, emitió ahora una serie de directivas en las que insta a la administración a "salvar y recuperar a la familia estadounidense".

El impacto de la fundación en la formulación de políticas fue tan contundente que algunas de las medidas del gobierno de Trump fueron redactadas con el mismo lenguaje que se utilizó en el informe de 922 páginas, titulado "Mandato de liderazgo: la promesa conservadora".

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Más de la mitad de los autores del Proyecto 2025 participaron en la primera administración Trump, en su campaña o en los equipos de transición de su gobierno. A la vez, varios colaboradores del think-tank ocuparon puestos en el nuevo gobierno. El ejemplo más claro fue el de Russell Vought, quien dirige la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), un rol clave en el manejo de los fondos federales, que es coautor del proyecto.

Ese primer documento contenía una serie de propuestas de extrema derecha y contra la "agenda woke": hablaba a favor de un recorte del gasto estatal, que fue aplicado a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) que lideró Elon Musk, así como del endurecimiento de las políticas migratorias y sugería retirarse de organismos multilaterales, algo que se profundizó esta semana.

Qué dicen los nuevos lineamientos de la Fundación Heritage

"La función principal del gobierno es eliminar las malas hierbas y evitar que sus políticas y programas envenenen el terreno", señalaron los autores del nuevo informe, encabezados por Roger Severino, vicepresidente de política económica y nacional de la fundación. "Por desgracia, salvo que se redefina radicalmente la institución, el matrimonio no es actualmente una prioridad federal", apuntaron, según la agencia AP.

Por eso, la nueva guía propone una serie de medidas para priorizar al matrimonio y la familia en EEUU. Para eso, sugiere "fomentar y proteger la formación de familias, no solo la fertilidad".

Ante la caída de la tasa de natalidad en el país, que se convirtió en tema central en la agenda pública, sobre todo ante la influencia de pronatalistas en el gobierno, la administración tomó una serie de medidas, como un programa conocido como "cuentas Trump", que otorga a cada niño nacido en Estados Unidos una cuenta de inversión de 1.000 dólares, además de promover una rebaja en los costos en los tratamientos de fertilización in vitro.

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En este contexto, el documento reconoce la importancia de los tratamientos de fertilización asistida, pero considera que no deben utilizarse por fuera del matrimonio. "Una mentalidad de tener hijos a toda costa tendría un costo demasiado alto, y no solo en términos económicos, sino también morales y espirituales (y) niega intencionalmente un derecho que le corresponde a todo niño concebido: nacer y crecer en una relación con su madre y su padre unidos en matrimonio", dice el texto,

La fundación, en tanto, recomienda no adoptar políticas "que socaven el matrimonio y la formación de familias, o que recompensen o fomenten el retraso innecesario del matrimonio y los nacimientos fuera del matrimonio". Para impulsarlo, entre otros, propone crear un "campamento de entrenamiento para el matrimonio", pensado para preparar a las parejas que conviven para cuando estén casadas.

A la vez, según considera el think-tank, los códigos fiscales "no deberían penalizar el matrimonio y fomentar la monoparentalidad", mientras que la política educativa "no debería incitar a los jóvenes estadounidenses a retrasar el matrimonio mientras persiguen títulos innecesarios".

La crisis dentro de la Fundación Heritage por el apoyo a Tucker Carlson

Más allá de ser una fuerte influencia para el gobierno, la Fundación Heritage tuvo algunas diferencias con algunos sectores del movimiento MAGA e incluso sufrió una crisis interna. A fines del año pasado se desató una polémica después de que Tucker Carlson, expresentador de Fox News y una de las voces más poderosas de la derecha, entrevistara al supremacista blanco y negacionista del Holocausto Nick Fuentes.

Tucker Carlson y Ted Cruz en el podcast. The Tucker Carlson Show

Tucker Carlson en la entrevista con Nick Fuentes

Durante la charla, que duró más de dos horas, el activista se declaró "fan de Stalin" y desarrolló sus teorías sobre el "judaísmo global organizado". "Háganos un favor a todos. Hemos terminado con la oligarquía judía. Hemos terminado con la rendición servil a Israel, las guerras, la ayuda exterior, la vigilancia del antisemitismo, la religión y la propaganda del Holocausto", dijo.

El punto de mayor polémica surgió cuando Carlson y Fuentes se refirieron al apoyo de Estados Unidos a Israel, un tema que divide aguas dentro del ala MAGA del trumpismo. El movimiento conservador, y Donald Trump en particular, demostró un fuerte respaldo a Israel y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Sin embargo, esta postura choca con los seguidores de la línea America First (Estados Unidos Primero), quienes cuestionan el financiamiento de guerras en el extranjero.

Kevin Roberts, director de Heritage, salió inicialmente en defensa de Carlson, a quien llamó "amigo cercano de la fundación", y denunció a quienes lo criticaban como una "coalición venenosa" que promovía la "cultura de la cancelación".

Kevin Roberts heritage foundation AP

Kevin Roberts salió en defensa de Carlson

En su video de respuesta al podcast, Roberts dijo que los cristianos pueden criticar a Israel sin ser antisemitas, y que los conservadores no necesitan "apoyar de forma refleja a ningún gobierno extranjero, sin importar cuán fuerte sea la presión de la clase globalista o de sus portavoces en Washington". "Estoy en desacuerdo e incluso aborrezco cosas que dice Nick Fuentes, pero cancelarlo tampoco es la respuesta. Cuando no estamos de acuerdo con los pensamientos y opiniones de una persona, desafiamos esas ideas en un debate", dijo.

La defensa de Roberts, considerada por muchos como un blanqueamiento del extremismo de Fuentes, desató una revuelta dentro de la Heritage. Durante la semana siguiente, al menos cinco miembros del grupo de trabajo sobre antisemitismo de la fundación renunciaron en protesta, al igual que el jefe de gabinete de Roberts.

Roberts se disculpó después, admitiendo que había cometido un error y que el término "coalición venenosa" fue una "terrible elección de palabras", un tropo asociado al antisemitismo.

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