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Estados Unidos e Irán se aproximan a un escenario de guerra abierta en medio de la disputa por el control del estrecho de Ormuz la estratégica vía naval por donde circula una quinta parte del petróleo mundial y buena parte del comercio exterior del golfo Pérsico. En una muestra de que está dispuesto a escalar las operaciones militares el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que por cada ataque que Teherán lleve a cabo sobre buques en el estrecho ordenará la destrucción de un puente o una central eléctrica iraní.

Trump escribió en su red social Truth minutos antes de viajar a la base aérea de Delaware para rendir un homenaje a los tres soldados asesinados por el ataque de Irán en Jordania el pasado fin de semana: “A partir de este momento, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica, incluidas aquellas instalaciones situadas junto a la capital, Teherán, o dentro de ella”, amenazó.

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Ambas partes se han atrincherado en su disputa por el estrecho de Ormuz, vital para la energía mundial. Teherán busca imponer su control y amenaza con atacar a las embarcaciones que no acaten su autoridad, mientras Washington intenta garantizar la seguridad de los buques, que en su mayoría han dejado de navegar. El resultado es un escenario de incertidumbre en el que el precio del petróleo se disparó 30% en lo que va de julio, superando los 90 dólares por barril en el caso del crudo Brent, la principal referencia.

Estados Unidos e Israel atacaron a Irán el 28 de febrero con el objetivo de eliminar toda posibilidad de que desarrollara un arma nuclear. La respuesta estratégica de Teherán fue cerrar el estrecho de Ormuz, disparando el precio del petróleo, encareciendo los combustibles y golpeando a la economía global. Ahora, Irán no parece dispuesto a permitir la navegación por el estrecho sin ejercer autoridad, como ocurría antes de que comenzara la guerra.

Estrecho de Ormuz

Las acciones han convertido en un papel sin mayor utilidad al memorando de entendimiento firmado el 17 de junio entre la administración de Donald Trump y Teherán, que abría un espacio de 60 días para alcanzar un acuerdo de paz sólido. Lo que debía ser un proceso de diálogo se ha transformado en una vuelta al intercambio de fuego en el Medio Oriente.

La tensión ha escalado por la amenaza de los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, de cerrar el estrecho de Bab el Mandeb para frenar las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita. Al menos nueve buques mercantes dieron media vuelta tras la advertencia, según datos de seguimiento marítimo analizados este miércoles por la AFP.

Nuevos ataques

El intercambio de fuego se mantiene desde hace diez días. Estados Unidos ataca posiciones iraníes para debilitar su capacidad de amenazar el tráfico naval en Ormuz, mientras Teherán responde con ataques contra países del golfo Pérsico aliados de Washington.

Estados Unidos llevó a cabo otra oleada de ataques contra Irán durante la noche del martes y hasta el miércoles, y los sistemas de defensa antiaérea se activaron sobre Teherán, la capital. Irán lanzó un ataque con misiles contra una ciudad jordana sobre la frontera con Israel, y se emitieron alertas en Baréin y Arabia Saudí.

Aviones de combate de EEUU

La agencia noticiosa iraní IRNA reportó explosiones en varias provincias. El Ministerio de Salud de Irán dice que los ataques de Estados Unidos durante los últimos 11 días han matado a 53 personas, incluidas seis mujeres y tres niños, y han herido a casi 600 personas.

Jordania informó que interceptó cuatro misiles iraníes sobre Aqaba, mientras que otros dos cayeron en “zonas deshabitadas”. En videos grabados por gente en la cercana ciudad israelí de Eilat, se podían ver columnas de humo sobre Aqaba.

Nadie a salvo

Con las negociaciones en gran medida estancadas, ambas partes han buscado influencia atacando infraestructura civil. Irán ha respondido a los ataques de Estados Unidos atacando infraestructura energética y plantas desalinizadoras que proporcionan agua potable en los áridos países del golfo Pérsico.

El derecho internacional generalmente prohíbe tales ataques a menos que la infraestructura esté siendo utilizada con fines militares. El martes, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, denunció tales bombardeos como “inaceptables”.

Seyed Abbas Araghchi, ministro de Exteriores de Irán, dijo que su país adoptaría una doctrina de defensa de “ojo por ojo”. Añadió que "cualquier agresión contra Irán, incluida nuestra infraestructura, obligará a una respuesta poderosa y decisiva”.

El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf, quien ha encabezado las negociaciones con Estados Unidos, pareció restar importancia a las amenazas de Trump.

Manifestación progobierno en Irán

“Si nuestra seguridad no está garantizada, ninguna infraestructura estará a salvo, y la seguridad del estrecho está en ausencia de fuerzas estadounidenses”, escribió en redes sociales. “Hemos dicho repetidamente que la situación del estrecho no volverá a las condiciones previas a la guerra”.

En declaraciones en una cumbre regional en Filipinas, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, denunció las acciones de Irán en el estrecho.

“Si creamos un precedente en Oriente Medio en el que un Estado nación pueda decidir que va a controlar una vía navegable internacional, cobrar un peaje y, si no se lo pagas, volar tus barcos, habremos creado un precedente muy peligroso que se repetirá en otras partes del mundo, incluida esta región”, afirmó Rubio.

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