Tras el fracaso de la presión militar y de las negociaciones, Donald Trump apuesta ahora por una "guerra económica" contra Irán. El presidente estadounidense cambió de estrategia para lograr un avance en el conflicto, que ya lleva casi seis meses y que comienza a pesarle a nivel interno, cuando falta poco para las elecciones de mitad de mandato, que suelen ser vistas como un referéndum sobre la gestión del gobierno.

"Hoy anuncio ¡LA OPERACIÓN ECONÓMICA MÁS APLASTANTE JAMÁS EMPRENDIDA CONTRA NINGÚN PAÍS! Será una guerra económica y un aislamiento en una escala sin precedentes", escribió Trump el miércoles en su red Truth Social.

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El mandatario amenazó a su vez con "consecuencias tremendas" para cualquier país ayude o haga negocios con la república islámica, aunque no detalló cuáles serían estas represalias ni nombró a ningún país en específico.

Las declaraciones de Trump llegan después de que el lunes venciera la tregua de 60 días firmada en junio para abrir un espacio de negociación. Pese al memorando de entendimiento, ambas partes mantuvieron los enfrentamientos.

La guerra se desató tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán del 28 de febrero, en los que murió el ayatolá Ali Jamenei. La respuesta estratégica de Teherán fue cerrar el estrecho de Ormuz, disparando el precio del petróleo, encareciendo los combustibles y golpeando a la economía global. Ahora, Irán no parece dispuesto a permitir la navegación por el estrecho sin ejercer autoridad, como ocurría antes de que comenzara la guerra.

El colapso del régimen iraní

El objetivo de la guerra era eliminar toda posibilidad de que Irán desarrollara un arma nuclear y lograr el colapso del régimen. Sobre eso mismo insistió ahora el secretario del Tesoro, Scott Bessent. "Va a funcionar en Irán y va a hacer colapsar al régimen", dijo Bessent al canal CNBC, y citó como ejemplos de éxito lo ocurrido en Venezuela o lo que está pasando con la presión sobre Cuba. "Va a ser la mayor operación de aislamiento económico coordinado en la historia mundial", añadió.

El funcionario dijo que Estados Unidos hablará con sus aliados para que se sumen a esta iniciativa. "Les diremos: o están con nosotros o están contra nosotros", aseguró. Ante la pregunta de si Washington presionaría a China, señaló que "muchas conversaciones es mejor tenerlas en privado", pero instó a Pekín a "sumarse al plan".

Bessent, que la semana pasada había anticipado el cambio de estrategia, también explicó que la apuesta por la presión económica probablemente significa que "no habrá una reactivación bélica a gran escala", aunque aclaró que eso es "por ahora".

Trump declaró el martes que "no hay diálogo ni conversaciones en curso, ni tampoco están previstas, con la República Islámica de Irán". Según una fuente estadounidense contactada por la AFP, estos intercambios fueron suspendidos, y Trump pidió a sus equipos que no reanuden el diálogo mientras Teherán no se acerque a las posiciones estadounidenses.

El Tesoro de Estados Unidos lleva adelante un esfuerzo desde hace meses para cortar todo financiamiento a Irán a través de sanciones específica, mientras mantiene un bloqueo sobre sus puertos para impedir la exportación de petróleo, clave para la economía iraní.

La nueva amenaza de del presidente estadounidense llega además un día después de que Emiratos Árabes Unidos, aliado de EEUU, anunciara que romperá todos los vínculos financieros y económicos con Irán, tras una nueva amenaza con misiles por parte de Teherán.

La respuesta de Irán

Irán, por su parte, acusó a Estados Unidos de "terrorismo económico" y de "crímenes contra la humanidad".

"Sin duda, las sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán, que atacan los derechos humanos fundamentales de cada ciudadano iraní, constituyen un caso de 'terrorismo económico' y de 'crímenes contra la humanidad'", declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán en un comunicado, en el que afirmó que los responsables de esta política "merecen ser juzgados y castigados por cometer crímenes tan atroces".

Teherán amenazó el miércoles a los países del Golfo que presten cualquier tipo de apoyo al ejército estadounidense. "Toda asistencia o facilitación prestada al ejército agresor estadounidense equivale a una participación en las operaciones militares estadounidenses", afirmó el general Alí Abdollahi, jefe de las Fuerzas Armadas, según recogió la agencia AFP.

El canciller iraní, Abbas Araqchi, sostuvo la víspera que el plan del mandatario tiene como objetivo "distraer de la propia crisis de Estados Unidos".

El estancamiento en la guerra en Irán y el impacto en el costo de vida en Estados Unidos, a partir del aumento del precio de los combustibles, genera descontento a nivel interno en el país. Según una encuesta reciente del Financial Times, la mayoría de los votantes en EEUU percibe que la guerra ha tenido un costo que supera con creces los beneficios.

Los cuestionamiento llegan en un momento frágil para Trump, a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre, en las que estará en juego el control de ambas cámaras del Congreso. Su aprobación cayó en julio a 36%, dos puntos menos que el mes anterior, y entre los independientes se desplomó a 21%, una caída de ocho puntos. Las críticas provienen incluso de sectores republicanos, que cuestionan las concesiones otorgadas a Irán en el acuerdo provisional.

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