El último atentado fallido contra el presidente Donald Trump, ocurrido durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, devolvió al centro de la agenda pública el debate sobre la violencia política en Estados Unidos. En los últimos años hubo una escalada sin precedentes en la cantidad de denuncias por agresiones realizadas por funcionarios públicos. Este fenómeno, que atraviesa hoy a todo el espectro y a los distintos niveles de gobierno, desde autoridades locales hasta el presidente de la nación, se convirtió en un desafío crítico para una de las democracias más poderosas y antiguas del mundo.
Desde los magnicidios de Abraham Lincoln, James A. Garfield, William McKinley y John F. Kennedy, hasta los atentados contra Martin Luther King Jr., Malcolm X y Robert F. Kennedy, la historia de Estados Unidos estuvo marcada por la violencia política. Sin embargo, con una brecha ideológica cada vez más profunda y una ola de ataques dirigidos a figuras públicas, la gran mayoría de los estadounidenses sostiene que el problema no hizo más que aumentar en los últimos años.
Donald Trump violenia política. AFP
Según el último informe del Pew Research Center sobre violencia política, el 85% de los estadounidenses sostiene que el fenómeno está en aumento pero existe una fuerte polarización sobre las razones del mismo. El think tank con sede en Washington explica que si bien hay un amplio consenso sobre el incremento, "existen profundas diferencias partidistas sobre la gravedad del problema que, según cada partido, representa el extremismo de izquierda o de derecha para el país".
Ataques a funcionarios públicos
Desde 2020, el Brennan Center For justice documenta, analiza y elabora recomendaciones para mitigar las amenazas y los ataques dirigidos a funcionarios estatales y locales. Durante los últimos años, el instituto llevó a cabo una serie de entrevistas y encuestas dirigidas a funcionarios estatales y locales. En total, el estudio recabó los testimonios de más de 1.700 servidores públicos de los 50 estados, abarcando una amplia gama de edades, afiliaciones políticas, ideologías, géneros, orientaciones sexuales, identidades raciales y étnicas, y religiones.
El funeral de los Hortman. AP
En diálogo con El Observador USA, la abogada e investigadora del Brennan Center, Kira Romero-Craft, aseguró que "los funcionarios públicos están denunciando incidentes de abuso —incluyendo insultos, acoso, amenazas y agresiones físicas— a niveles alarmantes".
"La encuesta que realizamos este año a funcionarios electorales encontró que al menos el 32% sufrió amenazas, acoso o abusos debido a su trabajo", afirmó.
La violencia política adoptó diversas formas en los últimos años, proveniente de diferentes sectores del espectro ideológico. Entre los incidentes más significativos se incluyen el tiroteo al republicano Steve Scalise en 2017, que casi le costó la vida; el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 por parte de seguidores de Trump; el complot para secuestrar a la gobernadora demócrata de Michigan, Gretchen Whitmer; el ataque a martillazos contra Paul Pelosi, esposo de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi; los ataques mortales contra los legisladores de Minnesota Melissa Hortman y John Hoffman; el incendio provocado en la casa del gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro; y el asesinato de Charlie Kirk.
El último ataque marcó la tercera vez en dos años que la vida de Donald Trump corre peligro. Durante la campaña de 2024, Trump sobrevivió a dos intentos de asesinato: el primero en Pensilvania, donde una bala llegó a rozar su oreja, y el segundo en su campo de golf, cuando detectaron a un hombre armado con un rifle a solo 370 metros de distancia. Estos episodios se suman a una serie de ataques y complots en su contra que se remontan a su primera contienda electoral en 2016.
Donald Trump recibió un tiro en la oreja.webp
Un problema para la democracia
Como la violencia atraviesa distintos niveles de gobierno, la advertencia del Brennan Center fue contundente: "Las amenazas y los ataques limitan la libertad con la que los funcionarios interactúan con sus electores, reducen el abanico de posturas políticas que se sienten seguros de apoyar y disminuyen su disposición a continuar en el servicio público".
Más del 40% de los funcionarios locales entrevistados dijeron que estaban menos dispuestos a postularse para la reelección o un cargo superior debido a los abusos.
Acto de Turning Point en homenaje a Charlie Kirk - AP
Acto de Turning Point en homenaje a Charlie Kirk en una universidad de Utah
AP
"De no abordarse, este problema no solo pone en peligro a los políticos individualmente, sino, de manera más general, el funcionamiento libre y justo de la democracia representativa en todos los niveles de gobierno", aseguraron los expertos.
Romero-Craft resaltó el papel fundamental que desempeñan los gobiernos estatales y locales para garantizar que el ámbito democrático sea seguro y accesible para todos, y aseguró: "La violencia política constituye una amenaza para el sistema democrático y la normalización de los ataques contra los servidores públicos no hace más que profundizar esta crisis".
Qué hay detrás de la violencia
Los expertos coinciden en que la escalada de la violencia política en Estados Unidos es un fenómeno multicausal. El país es la única nación del mundo donde el número de armas de fuego supera al de sus habitantes, con una proporción de 120 armas por cada 100 estadounidenses. A este escenario se le suma una regulación laxa, un creciente aislamiento social y una profunda crisis de salud mental que, combinados con la naturalización de la violencia en las redes sociales, crearon un entorno de alta vulnerabilidad institucional.
En este contexto, la polarización política toma protagonismo. "La polarización extrema puede llevar a las personas a percibir el conflicto como existencial, lo cual puede contribuir a la violencia política y a la inestabilidad", sostuvo Romero-Craft.
A pesar del complejo panorama, existen vías para fortalecer las instituciones y promover la salud democrática. De acuerdo con Romero-Craft, la clave para promover la democracia reside en "el voto, las protestas pacíficas y exigir a los funcionarios electos que rindan cuentas para proteger el derecho al voto".
La especialista resaltó además sobre la importancia de ofrecerles a los legisladores y a su personal capacitación impartida por expertos sobre cómo responder ante la violencia motivada por el odio y sistematizar los protocolos de seguridad.