Elon Musk anunció que su empresa de inteligencia artificial, xAI, adquirió su plataforma de redes sociales, X (antes, Twitter), consolidando la integración entre ambas compañías mediante una operación de compra de acciones. El acuerdo, valorado en 45.000 millones de dólares, incluye 12.000 millones de dólares en deuda, por lo que otorgó a X una valoración de 33.000 millones de dólares.
"Los futuros de xAI y X están entrelazados", dijo Musk en un post en X, este viernes. "Hoy, damos oficialmente el paso de combinar los datos, los modelos, la computación, la distribución y el talento. Esta combinación desbloqueará un inmenso potencial al combinar la capacidad y experiencia en IA avanzada de xAI con el alcance masivo de X".
Dado que ninguna de las dos empresas cotiza en bolsa, la noticia se conoció a través de la publicación de Musk en X, sin que se revelaran más detalles.
Musk no anunció cambios inmediatos en X, aunque el chatbot Grok de xAI ya está integrado en la plataforma. En 2023, el empresario lanzó xAI y presentó Grok, un chatbot impulsado por IA similar a los de OpenAI, Google y Microsoft. Musk lo definió como una IA "anti-woke" que "busca la verdad", aunque se ha observado que en muchas cuestiones no coincide con él.
“La adquisición de X por parte de xAI permitirá fusionar datos, modelos, capacidad de cómputo, distribución y talento para desbloquear un potencial inmenso”, escribió Musk en X. Y agregó: “Esta integración ofrecerá experiencias más inteligentes y significativas a miles de millones de personas, al tiempo que se mantiene fiel a nuestra misión de buscar la verdad y avanzar en el conocimiento. Esto nos permitirá construir una plataforma que no se limite a reflejar el mundo, sino que acelere activamente el progreso humano".
El rebote de X
Musk compró X, entonces Twitter, en 2022 por 44.000 millones de dólares, poniendo fin a su trayectoria como empresa pública desde su salida a bolsa en 2013. A partir de ese momento, el empresario implementó numerosas modificaciones, incluidas la eliminación del 80% de su personal, la reestructuración del sistema de verificación y la reinstauración de cuentas de supremacistas blancos previamente suspendidas.
Estos cambios llevaron a la fuga de anunciantes y una caída en la valoración de la empresa, que según estimaciones de Fidelity, llegó a valer un 80% menos que su precio de compra original. En diciembre, X se había recuperado un poco, pero seguía valiendo sólo alrededor del 30% de lo que Musk pagó, según Fidelity, cuyo fondo Blue Chip tiene una participación en X.
Sin embargo, la situación de la empresa parece haber dado un giro. Grandes anunciantes como Amazon y Apple, que habían abandonado la plataforma tras el auge de la incitación al odio, comenzaron a regresar. Además, la estabilización de X permitió a un grupo de tenedores de bonos vender miles de millones de dólares en deuda de la compañía a 97 centavos por dólar.
Gran parte de la razón por la que la valoración de X repuntó en los últimos meses es xAI, en la que, según los informes, X tenía una participación. Pero el principal factor en el impresionante rebote de X fue la creciente influencia que ganó Musk en el Gobierno de Donald Trump.
Bloomberg informó en febrero que X recaudó 1.000 millones de dólares de inversores, lo que la valuó en 44.000 millones de dólares.
Furor por xIA
En medio del auge generalizado de las empresas de inteligencia artificial, la xAI de Musk despertó un creciente interés en el sector tecnológico. En diciembre, obtuvo inversiones de gigantes financieros como BlackRock, Fidelity y Morgan Stanley, que elevaron su valoración a 45.000 millones de dólares. Recientes informes sugirieron que xAI está considerando otra ronda de financiación que podría llevar su valuación a 75.000 millones de dólares.
La carrera por el desarrollo de IA avanzada ha impulsado inversiones multimillonarias en infraestructura, potencia de cálculo y talento especializado. En este contexto, Musk compite directamente con OpenAI, creadora de ChatGPT. En febrero, presentó una oferta de 97.400 millones de dólares por OpenAI, pero su oferta fue rechazada por Sam Altman, quien aseguró que OpenAI no está en venta. Posteriormente, Musk demandó a la compañía en un tribunal federal de California para impedir su transformación en una empresa con fines de lucro. Sin embargo, un juez denegó la solicitud de Musk de una medida cautelar para bloquear el cambio.
La participación de Elon Musk en la política estadounidense
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El papel clave de Elon Musk en la campaña de 2024 y su actual participación en el gobierno de Donald Trump han tenido un impacto significativo en sus compañías. En el caso de Tesla, su involucramiento en la administración provocó una caída del 50% en el valor de sus acciones y desató un intenso debate público sobre su influencia política. En contraste, su rol en la política estadounidense parece haber resultado beneficioso para X.
Desde que adquirió la plataforma, Musk la transformó en un canal clave para la campaña de Trump, amplificando teorías conspirativas y promoviendo discursos alineados con el expresidente. Además, fue uno de los principales impulsores de la inteligencia artificial como tema central del debate político.
Su designación como empleado especial del gobierno y su liderazgo en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) le otorgaron un rol estratégico dentro de la administración. Gracias a su influencia, Trump se comprometió a reducir regulaciones para fomentar el desarrollo de la inteligencia artificial, firmando una orden ejecutiva que revirtió las restricciones impuestas por el gobierno de Biden.
Esto fortaleció la confianza de los inversores, quienes apuestan más por Musk que por el modelo de negocio de X. Con Trump de nuevo en el poder y Musk dentro del gobierno, la plataforma ha recuperado protagonismo como el epicentro de la comunicación política en Estados Unidos.