ver más

Viqui Durán apela al tono juguetón y directo de las viñetas. Así trafica reflexiones profundas y muchas veces incómodas sobre un tema delicado: el bullying. Su nuevo libro se titula Son cosas de grandes, con la palabra "chicos" tachada y reemplazada por "grandes".

El libro de esta autora uruguaya puede leerse como un manual para prevenir la crianza de niños y adolescentes que no sean acosadores ni víctimas del maltrato sistemático. Pero Durán sabe que la misión no es tan sencilla. Mucho menos en tiempos de redes sociales, horas de sueño en baja, mandatos de hiperactividad y sociabilidad.

La educadora propone escuchar sin juzgar a los hijos, asumiendo que los padres tampoco tendrán a mano las soluciones perfectas para cada situación.

La montevideana Durán es maestra egresada del Instituto Normal y Técnica en Educación Inicial, de la Universidad Católica de Uruguay (UCU) y acumula más de 20 años de carrera como educadora. Su cuenta de instagram @viquiduranilustra se volvió una referencia para informarse sobre el bullying evitando la solemnidad.

La uruguaya acaba de presentar su libro en Miami. Lo hizo en una librería que se convirtió en un bastión de resistencia a las políticas conservadoras de Florida. Se trata de Books & Books, ubicada en la zona de Coral Gables. Desde aquí dialoga con El Observador USA sobre su especialidad.

35422658-daea-4ae4-9e5f-ce428987a4df.jpeg

La autora uruguaya presentó su libro en Books & Books, ubicada en la zona de Coral Gables en Miami.

¿Cómo fue el caso de bullying que sufriste de adolescente en Uruguay?

A los 14 años me pasó que, cuando volví del verano, algunas de mis amigas dejaron de hablarme. Esto fue en Montevideo, en una escuela de Pocitos. Eran mis amigas de toda la vida, y de repente me dijeron algo así como “ya no somos tus amigas”. No encontré mucha explicación, pero para mí fue devastador, me rompió el mundo a esa edad. Me costaba hasta salir de casa. En esa época no se usaba mucho eso de ir al psicólogo, era más como “arreglate con lo que tenés”. Mi familia fue vital en ese apoyo, me fueron armando de a poco. Esa experiencia la guardé en un lugarcito de la mente y nunca más hablé de eso. La vida siguió.

¿Pudiste hablar con las chicas que te hicieron bullying?

Sí, dos años después volvimos a ser amigas. No hubo un reconocimiento claro ni una aceptación de lo que pasó, más bien lo dejamos de lado y seguimos adelante sin mirar atrás.

Ahora, con otras herramientas para entender la situación, ¿qué interpretás qué pasó?

Creo que estábamos en mundos diferentes. Ellas habían veraneado todas juntas y yo no. Quedamos divididas en dos grupos. A esa edad hay una necesidad muy fuerte de pertenecer y de ser de determinada forma, y yo estaba en otra realidad. Mi familia estaba pasando momentos difíciles a nivel personal y económico, así que mi realidad era diferente y no encajaba en el programa que ellas tenían. No creo que haya habido intención de hacer daño, pero sí un gran dolor porque eran amigas.

Los problemas de autoestima entre los que hacen bullying

¿Años más tarde te impactó un caso de bullying con una alumna?

En 2021, cuando murió mi papá, a los pocos días una alumna del taller de plástica que doy en Montevideo me empezó a contar cosas que le pasaban en el recreo, en la camioneta, con unas chicas más grandes que siempre se metían con ella. Le pregunté si ya había hablado con alguien, con sus papás o la maestra, pero todos le decían cosas como “no les des importancia, se les va a pasar” o “acercate, capaz que podés hacerte amiga de ellas”. Eso es muy invalidante para una persona que sufre bullying. Me dolió mucho verla tan sola.

¿Cómo actuaste ante esa situación?

Tenía una página chiquita y decidí hacer un posteo llamado “Las 7 cosas que hacemos los adultos para que el bullying funcione”. Hablaba de cómo a veces miramos para otro lado, o cómo se critica a los demás por su cuerpo, su forma de vestir, y cosas así. Ese posteo empezó a moverse, periodistas lo compartieron, me llegaron muchos testimonios y ahí me di cuenta que había un tema muy importante. Poco a poco, y como me gusta la ilustración, seguí trabajando en esto. Pronto empecé a salir en medios, crecer en Instagram, y la gente me empezó a pedir un libro. Una mamá con una página bastante conocida en Montevideo, Cande Downside Up, me escribió para ayudarme y el libro salió muy rápido, en 2024, con la editorial Penguin.

IMG_9866.jpeg

En el libro mencionás que los que hacen bullying tienen problemas de autoestima, aunque parezca lo contrario. ¿Es así?

Claro, generalmente se cree que quien sufre bullying tiene baja autoestima, pero es al revés: el bullying es un síntoma. Hay niños con autoestima muy elevada, pero mal enfocada, basada en el ego. También influye que muchas familias tienen una agenda muy fuerte para que sus hijos “pertenezcan”, sobre todo si los padres mismos sufrieron bullying o falta de pertenencia. Por ejemplo, con el deporte: muchos padres obligan a sus hijos a hacer deporte a un nivel competitivo extremo, olvidando que para un niño el deporte debería ser un juego. Eso genera también bullying por competencia y maltrato hacia quienes no son tan “habilidosos”.

¿Está bien que a un niño le dé igual ganar o perder?

Creo que sí está bien. Creo mucho en que está bien que un niño sea como es. Los padres muchas veces intentamos moldear a nuestros hijos según lo que creemos correcto, pero tenemos que aprender a aceptar cómo son realmente. Respetar eso es fundamental y también acompañar en la diferencia, porque está bien que a uno le importe ganar y a otro no.

Muchos padres obligan a sus hijos a hacer deporte a un nivel competitivo extremo, olvidando que para un niño el deporte debería ser un juego. Eso genera también bullying por competencia y maltrato hacia quienes no son tan “habilidosos” Muchos padres obligan a sus hijos a hacer deporte a un nivel competitivo extremo, olvidando que para un niño el deporte debería ser un juego. Eso genera también bullying por competencia y maltrato hacia quienes no son tan “habilidosos”

Consejos a los padres para prevenir el maltrato

En el libro hacés mucho hincapié en el rol de los padres y docentes para evitar el bullying. ¿Por qué?

Sí, porque el foco de mi trabajo son los adultos: padres y docentes. Creo que se podría evitar mucho maltrato si nosotros pudiéramos ver a los niños más allá de lo que queremos que sean y respetarlos por lo que son.

0a2d3bf8-8722-4b0a-acee-2e945a68bb66.jpeg

"Se cree que quien sufre bullying tiene baja autoestima, pero es al revés: el bullying es un síntoma", explica.

¿Cuál es el principal consejo para que los padres manejen mejor situaciones delicadas con sus hijos?

Escuchar mucho y no tratar de solucionar todo. Muchas veces los niños solo necesitan desahogarse, no que les demos todas las soluciones o sermones. Pero solemos decir cosas como “¿qué hiciste para que te traten así?”, o “no te juntes con ese niño”. Eso solo aísla más. Es mejor escuchar sin juzgar, aceptar lo que le pasa y eso ya es un gran alivio para el niño.

¿Cuánto impactan esas conversaciones pequeñas que parecen inocuas pero que los chicos escuchan?

Sí, porque los niños están escuchando siempre, incluso cuando hablamos de otros con comentarios negativos. A veces les decimos que hay que respetar a los demás, que no se debe hablar del cuerpo ajeno, pero hacemos todo lo contrario y ellos aprenden más por lo que hacemos que por lo que decimos.

¿Las amistades de los padres a veces incomodan a los niños?

Sí, culturalmente los padres se integran mucho a la comunidad educativa y terminan buscando amigos para ellos mismos dentro de esa comunidad. Eso puede generar conflictos porque mezclamos las relaciones de los padres con las de los niños y esos vínculos se complican.

Qué hacer con los "chicos que no cuentan nada"

¿Cómo se logra tiempo de calidad en la familia con tantas exigencias diarias?

Creo que, más allá de las largas jornadas laborales, estar en casa es una elección. Hoy las familias tienen muchas actividades sociales y deportivas que también ocupan tiempo, pero el encuentro familiar es muy importante, aunque a veces haya peleas. Esos momentos fortalecen los vínculos y generan espacios para la comunicación.

Más allá de las largas jornadas laborales, estar en casa es una elección. Hoy las familias tienen muchas actividades sociales y deportivas que también ocupan tiempo, pero el encuentro familiar es muy importante Más allá de las largas jornadas laborales, estar en casa es una elección. Hoy las familias tienen muchas actividades sociales y deportivas que también ocupan tiempo, pero el encuentro familiar es muy importante

¿Qué hacer con un niño que “no me cuenta nada”, como dicen algunos padres?

La clave es estar disponible para escuchar, no responder con sermones, castigos o desconexión. Muchas veces, entrar enojados a la habitación cierra la posibilidad de que el niño nos cuente algo. Hay que darles espacio y observar su lenguaje corporal para estar atentos.

https://www.bbc.com/mundo/articles/clynken7jj3o

Para Durán, la serie Adolescencia, escrita e interpretada por Jack Thorne, muestra a un niño emocionalmente abandonado, construyendo su identidad a partir del rechazo.

Cuál es la verdadera generación de cristal

Se habla mucho despectivamente de la “generación de cristal”. ¿Qué pensás al respecto?

A mí me molesta ese término porque creo que refleja una desconexión. En realidad, somos nosotros los que estamos “de cristal”, cargando con mucho dolor. A esas generaciones las dejamos muy solas, y las redes sociales han impactado mucho en sus vidas, muchas veces desde muy pequeños. Eso genera que niños que necesitan contacto y contención emocional reciban una pantalla para calmarse rápido, perdiendo la oportunidad de aprender a manejar la frustración y sus emociones. No es que sean “de cristal”, sino que están desamparados emocionalmente.

¿La falta de límites también puede generar niños que hacen bullying?

Sí, hoy muchos niños carecen de límites, y a veces se confunde crianza respetuosa con dejar que hagan lo que quieran, pero los límites son respeto y enseñan a respetar al otro. También hay mucha sobreprotección en lo físico, pero emocionalmente están solos y con miedo a la vida real. No creo que sean “de cristal”, pero sí hay una negación que a veces me frustra porque falta conciencia sobre esta realidad.

¿La falta de sueño también puede influir?

Por supuesto. Ni siquiera los adultos respetamos el sueño necesario. Los niños deben dormir entre 9 y 11 horas, según la edad, pero la rutina y las actividades impiden que lo hagan, lo que genera problemas de atención y aprendizaje.

¿Existen estadísticas de bullying en Uruguay?

Hay muy pocas y son casi inexistentes. UNICEF indica que uno de cada tres adolescentes sufre bullying a nivel mundial. En Uruguay, estudios indican que el 70% de los episodios ocurren dentro del aula, donde muchas veces los docentes no intervienen.

aa663668-1afc-4769-98ce-e5f22884d03f.jpeg

Durán recomienda a los padres escuchar sin juzgar a sus hijos, "aceptar lo que les pasa y eso ya es un gran alivio para el niño".

Modelos a imitar y lo que reveló la serie Adolescencia

¿Qué se puede hacer a nivel de políticas públicas?

Muchos colegios tienen protocolos y proyectos de convivencia, pero debería haber un enfoque más profundo y transversal, que priorice aprender a convivir con el otro. El bullying genera deserción escolar, ausentismo y dificulta el aprendizaje.

¿Hay algún modelo o país ejemplo a seguir?

Sí, el método KiVa de Finlandia, que pone el foco en los testigos del bullying y los capacita para intervenir. Pero funciona en un sistema educativo muy diferente al latinoamericano, donde las aulas están superpobladas y los docentes tienen muchas responsabilidades.

El maltrato a los demás parece ser constitutivo de las personas, ¿cuál sería un escenario ideal pero realista a futuro?

Creo que la crianza respetuosa es un camino, entendiendo que primero debemos sanar nuestras propias historias para educar mejor. Enseñar a los niños a reconocer sus emociones y a empatizar es fundamental.

¿Qué opinás sobre la serie Adolescencia?

Me impactó mucho. Muestra a un niño emocionalmente abandonado, construyendo su identidad a partir del rechazo. Refleja cómo muchas veces el entorno y la familia no están preparados para sostener a estos niños.

¿Creés que el celular da seguridad a los padres?

No. Los padres suelen decir que les piden a sus hijos que usen el celular con cuidado, pero nadie les enseña sobre los riesgos reales. En redes sociales hay redes de explotación infantil que están muy lejos de nuestro entendimiento. Pensamos que el mundo virtual no es real, pero lo es.

Temas:

bullying uruguaya Miami

seguí leyendo