En la carrera por el transporte inteligente, Uber aceleró a fondo y anunció una inversión multimillonaria para desplegar su nueva flota de vehículos completamente autónomos. La empresa de transporte por aplicación selló una alianza con el fabricante de autos eléctricos Lucid, con el objetivo de lanzar más de 20.000 robotaxis para fines de 2026. Con este movimiento, Uber se suma a una competencia en la que ya juegan pesos pesados como Tesla, Alphabet y Amazon.
Uber anunció una inversión de 300 millones de dólares a Lucid con el objetivo de desarrollar y lanzar servicios de robotaxis. La empresa dedicada a la fabricación de vehículos eléctricos de alta gama cuenta con dos modelos diferentes, el que eligió Uber es el Lucid Gravity, un SUV de hasta siete plazas con 724 kilómetros de autonomía máxima que es capaz de cargarse en 11 minutos con la energía suficiente para desplazarse 320 kilómetros.
Su precio de partida sin tener en cuenta impuestos es de 79.900 dólares y se espera que entregue 20.000 de estos coches para que salgan a las calles de alguna ciudad estadounidense, aún por determinar, en un año.
La otra empresa que está involucrada en la alianza es Nuro, una startup estadounidense que desarrolló un software de conducción autónoma de categoría 4, llamado Nuro Driver, del cual se basa el cerebro de los vehículos de Lucid. Con ayuda de un hardware específico, una especie de barra con sensores y cámaras instalada en el techo del vehículo, su programa informático es capaz de facilitar la conducción sin necesidad de intervención humana.
La colaboración entre las tres compañías iniciará operaciones comerciales durante los próximos seis años. Después de que se diera a conocer la colaboración, las acciones de la empresa Lucid se catapultaron más de 26%, alcanzando los 2,95 dólares.
En un comunicado, Uber especificó que los vehículos serán de su propiedad y estarán operados directamente por la empresa. Los usuarios podrán solicitarlos a través de la aplicación habitual.
Auto waymo quemado. AFP.webp
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Una competencia feroz y un mosaico legislativo en EEUU
Uber regresa al negocio de robotaxis después de varios intentos fallidos y de abandonar su proyecto propio en 2020. Desde entonces, optó por alianzas estratégicas, colaborando con Waymo, Aurora y, recientemente, con Volkswagen para servicios futuros.
Sin embargo, la empresa se adentra en una pelea donde compiten grandes jugadores. En la actualidad, Amazon impulsa a Zoox con pruebas de un vehículo sin controles manuales en Las Vegas. Por su parte, Waymo, unidad de Alphabet, opera en varias ciudades y recientemente superó los 100 millones de millas recorridas de forma autónoma, consolidándose como líder en este mercado emergente en Estados Unidos.
También la persona más rica del mundo entró en el juego: Elon Musk lanzó a fines de junio su servicio de coche autónomos en Austin, Texas. Esta primera etapa contempló la circulación de apenas una decena de vehículos Model Y, en rutas acotadas y durante intervalos preestablecidos, únicamente para un grupo selecto de influencers pro-Tesla, que compartieron videos en las redes sociales elogiando el servicio. La culminación de más de una década de trabajo impresionó a los pasajeros y, al día siguiente, las acciones de la empresa habían subido un 8%.
Elon Musk contento. AP.webp
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Sin embargo, el público general no termina de confiar plenamente en estos vehículos. El lanzamiento de los robotaxis de Tesla no se desarrolló sin problemas: tras su presentación, surgieron videos que mostraban a los vehículos autónomos infringiendo normas de tráfico o teniendo dificultades para funcionar correctamente. Es por eso que ahora los reguladores federales de seguridad vial están investigando a la empresa.
Además, en Santa Mónica, California, los vecinos de la zona comenzaron a boicotear a los vehículos de Waymo y se quejan del ruido que generan los vehículos, principalmente los pitidos de reversa, que los afectan durante la noche, interrumpiendo su descanso. En ese contexto, las autoridades locales no pueden regular el funcionamiento de los robotaxis, ya que la Comisión de Servicios Públicos de California y el Departamento de Vehículos Motorizados controlan la seguridad de estos vehículos.
Mientras la competencia se intensifica, en Estados Unidos las normativas estatales influyen significativamente el desarrollo de estos proyectos. Es por eso que Donald Trump se comprometió en abril a armonizar el mosaico legislativo que regula a la conducción autónoma en EEUU.