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Marcelo Gallardo anunció mediante un video en redes sociales, difundido por el club, que el próximo jueves ante Banfield, por la séptima jornada del Torneo Apertura en el Monumental, dirigirá su último partido en River Plate y le pondrá fin a su segundo ciclo en la institución de Núñez, en lo que fue un regreso para el olvido.

La derrota por 1-0 ante Vélez en Liniers caló hondo puertas adentro en Núñez y, tras una reunión con el presidente de la institución, Stefano Di Carlo, y con Enzo Francescoli, integrante de la secretaría técnica junto a Leonardo Ponzio, el Muñeco decidió dar un paso al costado.

Desde el 10 de agosto de 2024 hasta este 23 de febrero, Gallardo comandó al plantel en 85 partidos oficiales, de los cuales ganó 35, empató 32 y perdió 18, con una efectividad del 53,72% y un porcentaje de victorias del 41,18%. Pero hay que mirar más allá de la superficialidad para entender qué salió mal, en un ciclo caracterizado por derrotas duras.

Su primera medida fue descartar a casi todos los refuerzos que había traido Martín Demichelis antes de irse para hacer una fuerte inversión por futbolistas que, en su mayoría, no hicieron pie a posteriori: Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Maximiliano Meza y Marcos Acuña, una de las pocas excepciones.

En 2025 llegaron Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta y Sebastián Driussi, regresaron Juanfer Quintero y Enzo Pérez, y arribaron Gonzalo Tapia, Matías Rojas, Giuliano Galoppo, Kevin Castaño por una cifra récord, y el combo de Juan Carlos Portillo y Matías Galarza Fonda.

En total, River invirtió una cifra cercana a los 80 millones de dólares en reforzar al plantel, pero Gallardo jamás pudo encontrarle la vuelta al equipo y se lo notó errático en la toma de decisiones. Por ejemplo, Paulo Díaz parecía tener el ciclo cumplido en River pero fue titular en los últimos partidos o la insistencia por Facundo Colidio, quien acarrea una alarmante falta de gol.

Las derrotas significativas del segundo ciclo de Marcelo Gallardo

A la fuerte inversión que hizo en el mercado, se le debe sumar los resultados dentro del campo de juego, como las eliminaciones en Copa Libertadores ante Atlético Mineiro en semis de 2024 y Palmeiras en cuartos en 2025, ambas por goleada, la caída contra Independiente Rivadavia en Copa Argentina y frente a Platense en el Torneo Apertura de 2025 por penales y la derrota con Racing en el Clausura 2025.

20260207 ALEJANDRO PAGNI / AFP Foto por ALEJANDRO PAGNI / AFP River Plate's head coach Marcelo Gallardo gestures ahead of the Argentine Professional Football League 2026 Apertura Tournament match between River Plate and Tigre at the Mas Monumental Stadium

Marcelo Gallardo

A su vez, la históricas derrotas de local ante Deportivo Riestra, Sarmiento, Gimnasia y Esgrima de La Plata y Tigre recientemente.

El único partido que jugó por un título fue la Supercopa Internacional con Talleres y el desenlace fue el mismo: la T se llevó el trofeo en tiros desde los doce pasos. Un detalle positivo a remarcar es que terminó con saldo positivo en el Superclásico con Boca Juniors: dos victorias y una derrota.

No obstante, esa derrota 2-0 ante el Xeneize en La Bombonera significó la clasificación de Boca a la Copa Libertadores 2026 y que River quede prácticamente en puestos de Copa Sudamericana, competición que jugará en este año.

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