ver más

En una entrevista con la revista The Paris Review, la novelista australiana Helen Garner dijo lo siguiente: “Detrás de la notoria y enorme brecha que existe entre ficción y no ficción hay una creencia bastante ingenua de que la ficción se inventa, que surge del aire”.

Lo dijo habiendo publicado recientemente Cómo terminar una historia, un libro que recopila tres volúmenes de sus diarios desde 1978 hasta 1998. Ochoscientas páginas son mucho de Garner, son muchísima intimidad.

Y algo parecido sucede con las cartas entre dos mujeres, dos amantes. Sobre todo, dos amantes en el siglo XX, cuando la homosexualidad vivía un contexto social de muchísimo más silencio. Ambas casadas con hombres. La correspondencia entre las escritoras británicas (1892-1962) Vita Sackville-West y Virginia Woolf (1882-1941) son mucho de ellas, son muchísima intimidad.

En sus cartas se entremezclan el amor, la admiración mutua y la escritura. La relación entre ambas escritoras no fue solamente una historia de amor, sino también una influencia clave en la producción literaria de Woolf. Es que hay una creencia bastante ingenua de que la ficción se inventa, que surge de la nada.

La carta que Vita escribió a Virginia el 21 de enero de 1926 es un testimonio de la intensidad que caracterizó su relación. Su correspondencia está recopilada en Las cartas de Vita Sackville-West a Virginia Woolf, pero aquí hay una traducción de la carta nombrada.

De Sackville-West a Woolf

Milán [enviado desde Trieste]

Jueves, 21 de enero de 1926

Me he reducido a una cosa que quiere a Virginia. Te escribí una hermosa carta en las horas de pesadilla de la noche sin dormir, y todo se ha ido: te extraño, de una manera muy simple, humana y desesperada. Tú, con todas tus cartas que no son tontas, nunca escribirías una frase tan elemental como esa; tal vez ni siquiera la sentirías. Y, sin embargo, creo que percibirías un pequeño vacío. Pero la revestirías de una frase tan exquisita que perdería un poco de su realidad. En mi caso, la cosa es muy cruda: te extraño más de lo que podía creer, y estaba preparada para extrañarte mucho. Así que esta carta no es más que un grito de dolor. Es increíble lo esencial que te has vuelto para mí. Supongo que estás acostumbrada a que la gente diga estas cosas. Maldita seas, criatura malcriada; no conseguiré que me quieras más entregándome de esta manera... Pero, oh, querida, no puedo ser inteligente y distante contigo: te quiero demasiado para eso. Demasiado sinceramente. No tienes idea de lo distante que puedo ser con la gente que no quiero. Lo he convertido en un arte delicado. Pero tú has derribado mis defensas. Y en realidad no me molesta...

Por favor, perdóname por escribir una carta tan miserable.

V.

Vita Sackville-West y Virginia Woolf se conocieron en 1922, en el círculo del grupo de Bloomsbury, un conglomerado de intelectuales que desafiaban las normas sociales y literarias de su tiempo.

Vita, aristócrata, escritora y viajera, tenía un carácter vivaz y apasionado, mientras que Virginia, de una sensibilidad profunda y con una inclinación hacia la introspección, se dejó cautivar por su amiga. Su relación fue una combinación de amor físico e intelectual, con Vita como una musa para Woolf, quien escribiría Orlando (1928) inspirada en su amante.

La carta del 21 de enero de 1926 fue escrita desde Milán y enviada desde Trieste, en un momento en que Vita y Virginia se encontraban separadas debido a los constantes viajes de Sackville-West. La relación terminaría definitivamente en 1929.

Allí, Vita expresa con una honestidad brutal la intensidad de su amor. Desde la primera línea, la escritora se declara "reducida a una cosa que quiere a Virginia".

La distancia entre ambas, lejos de enfriar sus sentimientos, los intensificaba. La relación epistolar entre ellas se convirtió en un refugio, en una manera de seguir presentes la una para la otra a través de la palabra escrita. Vita, en esta carta, se desnuda ante Woolf.

Uno de los aspectos más interesantes de esta carta es el uso del lenguaje de Vita Sackville-West, un tono es completamente distinto al que Woolf utilizaría en su propia correspondencia. Mientras que Virginia escribía con una elegancia contenida y un estilo meticuloso, Vita era muchísimo más directa. Aunque no por eso menos delicada.

La relación entre Vita y Virginia no fue solo un asunto del corazón, sino también una relación literaria profundamente influyente. Woolf, que ya era una escritora establecida cuando conoció a Sackville-West, encontró en ella una fuente de inspiración para su novela Orlando.

Orlando es una biografía ficticia de un noble que atraviesa los siglos cambiando de género, desde el siglo XVI hasta el XX. El personaje de Orlando está inspirado en Vita, especialmente en su historia personal de ser la heredera de la mansión Knole, una propiedad que, debido a las leyes de primogenitura, no podía heredar por ser mujer.

En la novela, Woolf juega con la fluidez del género y la identidad. Se dice que es la primera novela en la que el personaje principal cambia de sexo en medio de la historia. Tanto es así, que el filósofo activista por los derechos trans Paul B. Preciado debutó como director de cine con Orlando, mi biografía política un documental dirigido a Virginia Woolf, escribiéndole una carta contándole cómo su Orlando ha salido de la ficción y lleva una vida que jamás habría imaginado.

Si bien Orlando es el testimonio literario más claro de la influencia de Vita en Woolf, también se puede rastrear su presencia en otros aspectos de su obra. La seguridad de Sackville-West, su espíritu libre y su forma desinhibida de vivir contrastaban con las inseguridades y crisis existenciales de Woolf. Sin embargo, este contraste no debilitó su relación, sino que la nutrió.

La influencia de Vita en la vida de Virginia Woolf fue innegable, así como el papel de Woolf en la consolidación literaria de Vita.

Aunque la relación amorosa entre Vita y Virginia terminó en 1929, su amistad perduró hasta la muerte de Woolf en 1941. A pesar de que su vínculo romántico se disolvió, la correspondencia entre ambas continuó.

La literatura (el arte) y la vida se entrelazan. Aunque hay una creencia bastante ingenua de que la ficción se inventa, que surge de la nada.

Temas:

La belleza de las cartas Vita Sackville-West Virginia Woolf carta