En dos décadas, el escenario de la seguridad digital cambió de manera radical. “Antes, la principal preocupación de un usuario particular era que un virus borrara sus archivos; hoy la amenaza puede ser una estafa millonaria a través de un mensaje de WhatsApp”, advierte José Luis López, director ejecutivo de Videosoft, distribuidor exclusivo de ESET en Uruguay desde 2004.
Ese cambio también impacta en el mundo empresarial. Según López, “ya no basta con tener un antivirus: ahora se requiere monitoreo constante, planes de respuesta y capacitación interna”. El factor humano sigue siendo clave: la mayoría de los ataques requieren que la víctima haga clic, entregue datos o descargue un archivo.
El contexto local muestra un panorama desafiante. “En Uruguay, las estafas digitales son el delito más común y han crecido de forma sostenida. El aumento del 70% en intrusiones registradas en los últimos años muestra que ya no hablamos de casos aislados. A nivel social, casi un millón de usuarios de internet en el país recibió intentos de fraude en 2024”, detalla López. A esto se suman nuevas técnicas impulsadas por inteligencia artificial y la falta de modernización en sectores clave, como la cadena de suministro.
Los ataques más frecuentes en Uruguay son el phishing, vishing y smishing, junto a fraudes de inversión con deepfakes y ransomware. “Un caso emblemático fue el de la Intendencia de Paysandú, donde un ataque bloqueó información institucional y generó pérdidas de al menos USD 600.000, además de semanas de trabajo perdido”, recuerda el director de Videosoft.
Frente a este panorama, ESET ofrece un ecosistema integral de soluciones. Una de las más destacadas es el servicio de MDR (Managed Detection & Response), que combina inteligencia artificial con especialistas humanos que monitorean sistemas críticos las 24 horas, los 7 días de la semana. “Este servicio funciona como una ‘alarma digital’ y puede reducir el tiempo de detección de un ataque de 16 horas a solo 20 minutos, lo que marca la diferencia entre un susto y un desastre”, subraya López.
El diferencial de contar con vigilancia permanente es decisivo. “La pregunta ya no es si una persona o empresa sufrirá un ciberataque, sino cuándo y cómo responderá. La diferencia está en combinar tecnología, educación y vigilancia permanente”, enfatiza el ejecutivo. “La pregunta ya no es si una persona o empresa sufrirá un ciberataque, sino cuándo y cómo responderá. La diferencia está en combinar tecnología, educación y vigilancia permanente”, enfatiza el ejecutivo.
Además, ESET dispone de un servicio de Ethical Hacking, que permite realizar pruebas controladas para detectar vulnerabilidades críticas —desde puertos abiertos hasta fallos en aplicaciones web— y definir un plan de acción para proteger los activos corporativos.
Las empresas uruguayas, según López, suelen plantear tres preocupaciones principales: cómo responder rápido a un incidente, cómo evitar la pérdida de datos sensibles y cómo cumplir con normativas cada vez más estrictas, como el Decreto 66/025 que obliga a implementar el Marco de Ciberseguridad de AGESIC. A esto se suma la inquietud por el impacto reputacional. “Un ataque no solo afecta las operaciones, también la confianza del cliente”, sostiene.
Las consecuencias pueden ser severas: pérdidas económicas, filtración de información confidencial o incluso la paralización de una organización durante días. López recuerda un caso internacional en el que un ataque del grupo FIN7 fue neutralizado gracias a MDR en menos de 30 segundos. “Sin esa respuesta, la empresa habría perdido datos y mucho dinero”, señala.
La elección de un proveedor local también juega un papel relevante. “El conocimiento del contexto uruguayo es un diferencial. Una empresa local entiende los hábitos digitales de los usuarios, las regulaciones vigentes y hasta la idiosincrasia que explotan los delincuentes en sus fraudes”, destaca López. A ello se suma la cercanía en el soporte y la rapidez de reacción frente a incidentes.
Pero el problema no se limita a las grandes organizaciones. “La hiperconectividad volvió vulnerables a los hogares: desde el celular hasta los dispositivos IoT. Las estafas dirigidas a usuarios comunes son el pan de cada día, y muchas veces una familia puede ser víctima de la misma técnica que antes solo se usaba contra empresas”, asegura el director de Videosoft. Por eso también existe un mercado creciente de soluciones accesibles para particulares, acompañadas de campañas de educación y concientización.
En definitiva, el futuro digital plantea desafíos cada vez más complejos. La estrategia de ESET y Videosoft en Uruguay apunta a acompañar a empresas y usuarios con herramientas que integran tecnología de punta, educación y vigilancia permanente. O, como resume López, “la diferencia entre un susto y un desastre está en detectar y responder a tiempo”.