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Hace una década nació en Uruguay Ombijam, una "semilla de esperanza" para las personas privadas de libertad. Esta organización, que tuvo su génesis de la mano de Pamela Martínez, se dedica a la rehabilitación y reinserción sociolaboral de las personas que están en la cárcel.

De orígenes humildes Pamela siempre se interesó por los temas sociales. "Creo que los llevo en la piel desde que tengo uso de conocimiento", expresó en conversación con El Observador. Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por una enfermedad y el consumo, pero es allí, en la adversidad, donde encontró un camino para desarrollar conciencia.

"Fui creciendo y fui más allá de pensar, tomando acción", expresó Martínez. Con el pasar de los años se fue acercando a varios voluntariados ayudando a personas con discapacidad, a personas en asentamientos -un tema que la toca muy de cerca- o niños, aunque eso no era suficiente para ella.

"La mayoría de mi vida trabajé en espacios donde quería trabajar, pero aún así sentía que debía estar más dedicada a la obra social", relató.

Apasionada de los viajes, Pamela estuvo en México en uno de sus "últimos trabajos formales" donde se desempeñó en un hotel en Playa del Carmen. Allí todo cambió para ella. Conocer y vivir en el Caribe hizo que se diera cuenta "de toda la abundancia que el universo tenía", de donde todo lo que había recibido y entendió que había llegado el momento de "dar".

Tras reflexionar y conocer un programa que llevaba yoga a las cárceles en México, regresó al Uruguay y luego de un largo camino nació Ombijam. Es así que la terapeuta de formación en el 2014 entró por primera vez a una cárcel y dio inicio al programa Yoga y Valores en la Unidad N°6 de Punta de Rieles.

"A veces a la gente le parece muy disruptivo el yoga en una cárcel. A mí me hace mucho sentido poder llevar herramientas pacíficas a espacios en donde hay violencia", dijo Martínez en entrevista con El Observador.

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Los comienzos no fueron nada fáciles, en reiteradas ocasiones las personas que iban a las clases "recibían burlas de otros presos", lo que llevaba a que no quisiera ir "por vergüenza" o miedo a lo que dijeran. Sin embargo, todo cambió cuando les contó que la poderosa selección alemana hacía yoga.

"Les mostré imágenes de deportistas que hacían esa práctica no solamente para poder tener un mejor rendimiento, sino también para ayudarlos a tomar mejores decisiones, a manejar sus impulsos, el estrés, y ¡guau! Se colgaron y empezaron a venir", contó.

Con el pasar del tiempo el interés creció, los presos cuidaban cada día más el espacio y se formó un fuerte vínculo. "Poco a poco fuimos logrando vínculos de confianza con las personas privadas de libertad y eso hizo que la clase de yoga fuera una plataforma para motivarlos a hacer otras actividades en la unidad", contó.

Esos vínculos de confianza con los presos trajeron consigo grandes cambios: abandonaron sus malos hábitos, limpiaban el lugar al terminar, iban bañados y ya no comían ni fumaban en medio de las clases.

Sin embargo, tras algunos años del comienzo de Yoga y Valores en las cárceles, Martínez vivió un momento impactante tras encontrarse con una persona que formó parte del programa en la calle en situaciones de "abandono total" y un enorme "deterioro".

"Una noche de mucha angustia me había encontrado con Carlos, un alumno del programa al que quería muchísimo, lo vi totalmente deteriorado y cuando llegué a mi casa me puse a llorar", contó. Fue en esa noche que mediante un borrador nació el proyecto del Círculo de Abordaje Integral Multidisciplinario (CAIM), con el cual con una red de más de 50 empresas brindan apoyo a los liberados y sus familias.

En este espacio conformado por psicólogos, nutricionistas, trabajadores sociales, sociólogos y abogados, se les ofrece a los liberados distintas capacitaciones y apoyo terapéutico para conectarlos con el mercado laboral. También, ante problemas de adicciones, Ombijam, con la cooperación del Ministerio de Desarrollo Social, interviene para cooperar en una internación para luego comenzar con el proceso de reinserción.

Lo que inició en 2014 con Yoga y Valores, se convirtió en un colectivo por el cual han pasado más de mil personas. Hoy, OMBIJAM acompaña a las personas privadas de libertad con capacitaciones formativas, acompañamiento emocional, yoga, minutos de respiración consciente y el apoyo de CAIM -apoyo a los liberados y a las familias- en sus procesos de reinserción laboral.

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"Cada vez que una persona privada de libertad sale de la cárcel y puede volver a reinsertarse de una manera sana en la sociedad, estamos ganando todos. Ganamos en más convivencia pacífica, más seguridad y menos violenta", relató Pamela Martínez.

Para Pamela es fundamental seguir avanzando en estos temas ya que "no solo lo malo y la violencia" se reproduce, "el bien también se contagia".

"Estoy convencida de que los cambios son posibles, lo que pasa es que hay que estar muy bien intencionados y tener presupuesto para hacer las cosas, pero son posibles", aseguró.

Un evento por los diez años

En celebración por los diez años, Ombijam organizará un evento el 5 de agosto de 17:00 a 19:30 horas en el piso 22 del WTC Montevideo Free Zone. Allí se presentarán los datos de impacto de la organización durante estos años y se ofrecerá "un viaje por cinco destinos" a través de los cuales "van a ir conociendo más de cerca las diferentes áreas del trabajo", viendo de cerca no solo la problemática, sino también las soluciones.

Aquellos que estén interesados en asistir al evento podrán reservar su lugar a través de este link. La venta de los tickets comenzó el viernes.

Por otro lado, todos los que deseen ser patrocinadores pueden comunicarse mediante info@ombijam.org o a través de los teléfonos 29082455 o 097959554.

Además, para colaborar con 80 pesos se podrá llamar al 0900-9042, con 140 pesos al 0900-9043 y con 200 pesos al 0900-9044.

"La rehabilitación no es sólo para las personas privadas de libertad, es para toda la comunidad", dijo Pamela Martínez.

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