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Shany Goren Horovitz, la israelí-uruguaya que fue secuestra por Hamás el 7 de octubre de 2023 y que fue liberada a fines de noviembre, contó cómo fue el día que entraron los terroristas a su casa y sus 55 días de cautiverio.

En entrevista con el Semanario Hebreo Jai, narró que el día del secuestro en grupos de WhatsApp del kibutz ya había mensajes que alertaban sobre el ingreso de terroristas.

"Hablé por teléfono con Nofar, la novia de mi hermano Amit, durante dos horas. Cuando entraron a mi casa, estaba con ella en el teléfono. Primero tiraron una granada que por suerte no explotó. Oí silencio al principio, no entendía, como si estuvieran esperando algo. Yo estaba en el cuarto seguro, en la cama, en ropa interior. No me imaginaba todavía la cantidad de terroristas que habían entrado", dijo Goren.

"Quedó claro que la cerradura no estaba destinada a proteger de algo así sino de esquirlas de cohetes. Así que entraron, gritaban en árabe. Uno de ellos me tiró de una silla un pantalón. Y uno me arrancó el teléfono de la mano apenas entró y se lo puso en el bolsillo (...) Ese terrorista me sacó de la casa y mientras salía vi que otros 10 destruían todo en la casa, tiraban todo al piso, rompían y robaban. Y cuando salí, a eso de las 11 de la mañana, vi el cielo absolutamente negro. Vi que la casa de Shir, una amiga, estaba abierta y grité pero nadie podía ayudar. Y los terroristas eran cientos, por todos lados. Vi que a las dos casas al lado de la mía no entraron. Y al salir, me llevaron a recorrer el kibutz", continuó la mujer.

Después de hacerla que vea el kibutz y los destrozos que estaba sufriendo, a Goren la llevaron en una "especie de tractor chico" hasta Gaza, junto a otros secuestrados.

"Cuando estábamos a unos 150 metros de la valla, quizás un poco más, apareció un helicóptero (de Israel). Parece que le habían dado la orden de derribar todos los vehículos que vieran en camino a Gaza. Pero su intención era matar terroristas, no sabían que había secuestrados. Digo con cinismo que por suerte hicieron mal el trabajo, ya que si bien sí mataron a todos los terroristas, menos uno, todos nosotros nos salvamos, menos Efrat Katz. Pero todos recibimos esquirlas, hasta ahora lo estoy tratando", afirmó.

"(...) No culpo a los pilotos por las heridas. Trataron de matar a los terroristas y no sabían que estábamos nosotros allí. Finalmente tras estar un tiempo solos, sin saber exactamente qué hacer, heridos, llegaron otros terroristas y nos llevaron. Era un vehículo en el que llevaban muchas cosas que habían robado del kibutz. Nos vieron y nos llevaron también a nosotros", siguió contando.

El ingreso a la Franja de Gaza

Cuando entraron a la Franja de Gaza, para Goren lo "más fuerte fue ver a toda la gente feliz, civiles, gritando “Alá hu-Akbar”". Celebraban la llegada de los secuestrados.

Rodeada por civiles, la mujer recibió "golpes en la espalda, muy fuertes". "Nos llevaron a una especie de comandancia y sentíamos claramente que gente quería entrar para atacarnos y lastimarnos. No los dejaron".

Los vistieron como árabes y los llevaron a una casa. Goren pidió que la dejen con otra mujer, llamada Doron, "para ayudarla con las chiquitas, y además una de las niñas estaba herida, y al final así fue".

"Parece que era la casa de uno de Hamas. La madre y las hijas eran las guardias. Estábamos en una habitación cerrada, en la que había una alfombra, una mesa y sofás. Estábamos encerradas allí, teníamos prohibido mirar por las ventanas. Estuvimos allí dos semanas. El 23 de octubre a las 5.30 de la mañana nos despertaron, que había que salir rápido porque había alerta que iban a bombardear la casa. Y de allí fuimos caminando al hospital de Nasser de Khan Yunes", dijo Goren.

"Hacer de madre"

En una ocasión, la mujer pidió para ir al baño. "Teníamos que tocar la puerta, podía llevar 5 minutos o 3 horas. Las niñas orinaban en la basura, los niños en una botella". Sin embargo, esa vez salió y se cruzó a un niño que conocía: Eitán.

"Cuando regresamos del baño, Eitán estaba parado afuera de la puerta, le di un abrazo y enseguida entendí que él no sabía quién soy, porque yo estaba cubierta. Así que me quité el velo, vio que era yo y desde ahí él quedó un poco con nosotras pero después se lo llevaron. Estuvo solo y lo obligaron a mirar los videos del horror. Estuvo solo dos semanas. Yo lloraba horrible, pedí estar con Eitán, después Eitán dijo que no me preocupe, que está con Erez Calderón, otro de los jovencitos. Al final trajeron a ambos a que estén con nosotras. En determinado momento llegamos a ser 10 en la pieza porque trajeron también a Yáfa Adár. Éramos todos de Nir Oz. Nos turnábamos entre algún colchón, el piso, los chicos y yo, que éramos los más jóvenes", continuó.

Cuidar a los chicos, "hacer de madre", sirvió de motor para Goren.

"Creo que eso me ayudó mucho, me ayudó a mantenerme cuerda porque sabía que tenía una responsabilidad. Creo que si hubiera estado sola habría tenido mucho más miedo todavía. Y como tenía que ayudar a las chiquitas, no podía permitirme paralizarme con miedos".

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