ver más

¿A qué se refirió cuando dijo que debe haber mayor equilibrio de los medios de comunicación en el manejo de la información?
Me refería a la publicación de información de circunstancias de la vida administrativa del Estado que podrían, eventualmente, constituir casos de apartamiento de las normas. La cobertura de esos casos es amplísima, y creo que es bueno porque la conducta de los hombres públicos debe estar sujeta siempre al análisis pormenorizado de la ciudadanía. Y para eso, la labor de los medios es muy importante. Pero sucede que la amplitud de esa noticia lleva a que cobre una relevancia, como conducta apartada de las normas, que muchas veces no es tal, y se compromete el honor de las personas. Los periodistas hacen un pormenorizado análisis de expedientes complejos, lo que está muy bien, pero a veces sin conocimiento sacan deducciones que se resaltan en títulos, y de alguna manera, consciente o inconscientemente, se dirigen a la opinión pública en determinado sentido. Además, cuando hay una denuncia penal, es muy lógico, por el natural desconocimiento judicial que tiene la gente, que se interprete que el funcionario ya es culpable. La gente piensa: lo denunciaron, entonces es un delincuente.

Usted dice que eso pasó con el caso Fripur y el presidente Mujica.
La cobertura de las denuncias que hicieron Fabiana Terrenoir y Gustavo Salle de funcionarios de la Dinara por el caso Fripur es un ejemplo paradigmático. Le apuntaron a Daniel Montiel, por entonces director de esa repartición, y por elevación al presidente de la República. Brecha le dedicó dos o tres números, con tres o cuatro páginas cada uno, y El País cinco o seis ediciones. Pero cuando el caso se archiva con un contundente dictamen del fiscal, El País saca un cuarto de página y Brecha un octavo. No es justo, no está bien. Le apuntamos a la cabeza a un cristiano y después, cuando sale indemne, lo decimos en voz baja.

¿Adjudica intencionalidad?
No, no puedo atribuir intencionalidad. Los comunicadores saben, tanto como nosotros los políticos, que lo que puede aparentar como una conducta ilícita vende mucho. Así como las noticias policiales, porque a la gente le gusta ver el sufrimiento, el dolor y la sangre. No pretendo que cuando se archiva el caso se le den cuatro páginas, pero si que esté destacado. El tema es que además de la calidad democrática, está en juego la paz social, porque con todas las cosas que se dicen la gente se agarra una calentura bárbara.

¿Propone alguna regulación en particular?
No, lo que propongo es que tengamos un debate importante acerca de la cobertura que hacen los medios en todo este tipo de situaciones. Discutamos la responsabilidad de los medios, cómo medimos la ecuanimidad y la objetividad.

¿Es partidario de atar la publicidad estatal al concepto oficial de equilibrio u objetividad?
Para nada. El presidente jamás dijo eso. Él dijo: digan lo que quieran, yo lo que pretendo es una exhortación a que transmitan ciertos valores y no me interesa tener ningún medio legal para que ustedes respondan a ese pedido. Los exhorto, dijo Mujica.

Pero Mujica sí dijo que la publicidad oficial podía compensar al medio que perdiera minutos o espacio promoviendo valores.
Mujica está preocupado hace meses por los muchos millones de dólares que se gastan en publicidad oficial, sobre todo en empresas monopólicas. Quiere saber si efectivamente en las empresas monopólicas es necesario. Y en la reunión con los directores de empresas públicas preguntó: qué pasa si paramos la publicidad oficial un mes, para ver cuál es el resultado real de esas campañas, si suponen o no un impacto en la población. Eso se lo vinculó con la crónica roja, pero ahí el presidente dijo que no pedía que paren con los policiales, sino que pongan minutos para transmitir valores, cosa que hoy no se hace. Entonces se forma la idea de que vivimos en una sociedad violenta y sin valores.

Ahí es cuando Mujica habló de premiar con publicidad a los que promuevan valores ¿Se va a hacer?
Eso se podría estudiar, perfectamente. Creo que transmitir valores se debe hacer como una tarea filantrópica y si me demuestras con cifras que eso te produce pérdidas, bueno, veamos si se puede hacer algo. Pero no es que al que cubre noticias policiales entonces le sacamos la publicidad oficial; es al revés.

¿Cree que por cada noticia mala debería haber una buena?
No, no. No creo que los medios deban pensar en darle cinco minutos a una noticia buena porque le dieron cinco a una mala. Eso es un absurdo lógico. Lo que planteamos es que hay una cobertura de episodios menores de la crónica roja. En Europa no te muestran al ladrón de carteras ni al que roba una pizzería. Lo que muestran los diarios son los hechos gravísimos. Porque si entrevistás a una mujer recién asaltada y a varias más que dicen que los roban todos los días, es correcto, pero se amplifica la sensación de inseguridad. Entonces andá a cubrirme también el comedor del barrio que da de comer a 200 gurises gratis, para transmitir buenos valores también.

¿Está mal que los informativos abran siempre con policiales?
Lo único que desplaza a las policiales de la portada son los hechos deportivos salientes, o un hecho político muy relevante. Pienso que la sociedad uruguaya se entusiasma y se compromete primero con lo deportivo, después con lo político y después, porque todos tenemos un poquito de morbo, con los hechos policiales. Entonces cuando no hay deporte o política relevante, los informativos empiezan con la crónica roja.

Hay 184 delitos por día y se informan siete u ocho ¿Eso no es poco en realidad?
Habría que ver qué delitos son, no sé si es mucho o poco. Parece correcto, pero habría que comparar con países similares a Uruguay. En principio no estoy de acuerdo en tipificar lo que está bien o mal cuantitativamente. Los medios tienen derecho de hacer lo que quieran, pero debatamos qué hacemos con la comunicación en la sociedad.

Además, la crónica roja es el 7% de los informativos ¿Sabía eso?
Debe haber porcentajes importantes de otras noticias, estoy convencido. El problema es que la película te atrapa o no al principio. ¿A cuánta gente llega ese 10% de noticias policiales al principio de los informativos? De repente en ese espacio tenés al 90% de la audiencia del informativo. Entonces ese dato sirve como complemento de un análisis más completo. ¿Cuánto ocupa de todo el diario la portada de El Observador? ¿Cuánta gente lee la portada y cuánta todo el diario? El 90% lee la portada.

Siendo una empresa privada como cualquiera, ¿por qué el gobierno opina del contenido de los medios y no si un estudio de abogados gana o pierde muchos litigios o si la fábrica de frankfurters los hace con mucha grasa?
Porque tienen un rol fundamental en la sociedad que no lo cumple ni por asomo una empresa de chacinados o un estudio jurídico. Son el lenguaje de la sociedad y tenemos que saber si nos hablamos para crear una sociedad temerosa, insegura, o un país de primera. Discutiendo esto, cuando un periodista escriba o haga radio o televisión, va a tener el insumo para decir: y si lo veo de esta otra forma, o arranco para este otro lado, ¿no colaboro mejor con la sociedad donde vivo?
Seguí leyendo