Se caracteriza por episodios recurrentes de dificultad respiratoria, ruidos respiratorios audibles a distancia, opresión torácica y tos especialmente nocturna.
Se caracteriza por episodios recurrentes de dificultad respiratoria, ruidos respiratorios audibles a distancia, opresión torácica y tos especialmente nocturna.
Tiene diferentes desencadenantes: infecciones respiratorias virales, ejercicio, polvo, polen, olores, peluches, estados de ánimo, tener familiares que fuman dentro o fuera del domicilio, entre muchas otras causas
Cuando el paciente asmático está bien controlado, este puede:
- Evitar la presencia de síntomas molestos durante el día y la noche
- Utilizar al mínimo los medicamentos de rescate
- Tener adecuada tolerancia al ejercicio.
- Tener una función pulmonar normal o muy cercana a la normalidad.
- Evitar crisis severas
En los niños mayores de 5 años, además, se puede tener una herramienta fundamental que es la exploración funcional pulmonar.
Para ello es importante integrar cuatro componentes fundamentales:
- Desarrollar una adecuada relación médico/paciente/familia
- Identificar y reducir la exposición a los factores de riesgo
- Monitoreo del control en el paciente asmático
- Manejo correcto de las crisis.
El paciente y su familia deben estar bien informados acerca de los diferentes medicamentos que se utilizan en las crisis, cuándo iniciarlo y conocer las dosis adecuadas. El uso de la inhalocámara, la técnica de acuerdo a la edad del paciente y el tipo de dispositivo.
A su vez, es importante saber reconocer los síntomas en forma precoz y tomar la conducta correcta frente a los mismos. Para lograr este objetivo es fundamental tener, además de una información verbal, una información escrita con la secuencia de la medicación (broncodilatadora, antiinflamatoria), nombres (marcas comerciales diferentes que contengan el mismo fármaco), dosis, frecuencia y qué hacer si el niño no responde al tratamiento.
Conocer que existe además la medicación que se denomina "controladora" o "preventiva" , tiene una función muy diferente a la medicación de rescate.
El tratamiento de rescate debe ser utilizado para el alivio de los síntomas según sea necesario. Son fármacos broncodilatadores de acción inmediata, en algunos casos si no mejora se utilizan los antiinflamatorios (corticoides). Mientras que los controladores evitan la presencia de síntomas o crisis de asma.Para lograr este objetivo es imprescindible:
-Tomar correctamente los medicamentos
-Entender la importancia del cumplimiento del tratamiento, conociendo la diferencia entre los medicamentos de rescate y los preventivos
-Reconocer los signos de empeoramiento del asma y tomar acción precoz y adecuada.
-Requerir ayuda médica cuando sea necesaria.
-Evitar los factores de riesgo conocidos que puedan generar o empeorar las crisis.
-Realizar la técnica inhalatoria correcta con el dispositivo adecuado
Debe ser monitoreado por su médico en cada consulta, evaluando la calidad del material, la válvula, la máscara o la pieza bucal, y luego, estar seguros de que el dispositivo está en buenas condiciones.
Es necesario hacer un monitoreo de la técnica en cada consulta, frente al profesional para evaluar si es correcta o tiene defectos. Es una maniobra sencilla, pero si se realiza en forma incorrecta es una de las causas más frecuentes de falta de respuesta de estos niños.