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La matemática es una de las asignaturas que más apesadumbra a muchos estudiantes, ya que no implica solo memorizar sino que requiere razonar, usar la lógica y comprender los procedimientos para resolver los problemas.

Desde siempre, los docentes tuvieron que ir adaptándose a las nuevas tecnologías que ayudan a simplificar esta ciencia, cuidando siempre que éstas sean un medio y no una escapatoria.

Hoy, con el surgimiento de aplicaciones móviles que resuelven ecuaciones con solo tomarles una fotografía como PhotoMath o Mathpix, que realizan gráficas interactivas y ofrecen las resoluciones paso a paso, los profesores de matemática se enfrentan a un nuevo desafío.

Laura González y Francisco Pieri, docentes de bachillerato, y Teresa Pérez, inspectora de Secundaria, hablaron con Cromo acerca de cómo afectan estas apps el aprendizaje de la materia.

Cuestiones de criterio

"Cualquier tecnología depende del usuario. El tema es cómo uno se disponga frente al recurso", afirmó González, quien considera que, bien usadas, estas apps pueden ser herramientas muy útiles para estudiar. Y apuntó: "El usuario puede apropiarse de esa tecnología de una forma constructiva o usarla para zafar".

Pieri, por su parte, agregó que hay que establecer con claridad cuándo estas apps son productivas en el aula. "Cuando se está aprendiendo un tema, es muy importante que se enfatice en lo conceptual con actividades o enfoques para lograr una comprensión profunda. En una etapa posterior es cuando se ponen sobre la mesa herramientas más prácticas del tipo fórmulas o atajos", aseguró.

Según su experiencia, cuando los alumnos acceden a estos atajos desde una primera instancia, se corre el riesgo de que se genere "una ilusión de comprensión del tema que no es real".

Pérez coincidió en que la utilidad de estas herramientas depende de cómo se gestionen por parte de los docentes. "Bien administradas, pueden ser muy positivas", afirmó la inspectora.

¿Buenas o malas?

González planteó el caso de los alumnos que quieren estudiar pero no tienen quién les explique; para ellos, estas aplicaciones pueden ser muy productivas. "Usando una app podés ir generando vos mismo las estructuras o mecanismos de resolución", consideró.

También pueden ser útiles para los alumnos con dificultades para la matemática o el cálculo. En este sentido, Pieri argumentó que "puede ser motivador" contar con un apoyo que les brinde "autonomía".

Por supuesto, así como hay estudiantes que le pueden sacar provecho, también están los que no tienen ningún interés en comprender y solo las utilizan para saltearse el razonamiento, a menudo copiando la resolución sin siquiera comprenderla.

Docentes dispuestos

"La tecnología siempre ha incidido en cómo se aprende", recordó Pieri. Desde su punto de vista hay docentes que están "más que dispuestos a darle uso a las nuevas herramientas", aunque otros se resisten a estos cambios y las miran con desconfianza. En este sentido, la discusión es la misma que se dio ante la aparición de la calculadora científica. "Mis padres aprendieron un algoritmo, un procedimiento, para hallar la raíz cuadrada de un número. Mi generación no tuvo la necesidad de aprender ese contenido dado que la tecnología permitía ya un cálculo inmediato y, con criterio, hubo quienes decidieron que ese mecanismo no se usara más", explicó Pieri.

Para Pérez, estas tecnologías vuelven a poner a los docentes en la disyuntiva de qué hacer frente a lo nuevo. "Es un desafío para los profesores", afirmó.


PhotoMath

Esta app escanea la operación con la cámara y ofrece no solo la solución sino también la resolución paso a paso.
iOS, Android.
Gratis.

Mathpix

También funciona con la cámara del celular. Además de la resolución, de ser posible ofrece una gráfica interactiva.
iOS, Android.
Gratis.

Mathway

Una completa calculadora que ofrece respuesta a los problemas más complejos.
iOS, Android.
Gratis.

MyScript Calcultator

Escriba el problema a mano y esta app le dará la solución digitalizada.
Android.
Gratis.
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