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¿Cambiar o no de colegio a un hijo? Esta es una cuestión que preocupa a muchos padres y que en ocasiones responde a una necesidad, como la que se plantea cuando la familia cambia de domicilio, a una ciudad o país diferente.

¿Cambiar o no de colegio a un hijo? Esta es una cuestión que preocupa a muchos padres y que en ocasiones responde a una necesidad, como la que se plantea cuando la familia cambia de domicilio, a una ciudad o país diferente. Sin embargo, en otras es una decisión que obedece a los resultados y comportamientos del propio niño.
No todos los colegios son adecuados para todos los alumnos, ya que son muchos los factores que influyen en el "éxito escolar". Así, es tan importante que el niño vaya a gusto a clase porque congenie bien con sus compañeros, como la relación que mantenga con los profesores, que pueden cambiar de un año a otro, y la metodología de los contenidos y materias que se imparten. Si un niño va contento al colegio cuenta con antecedentes favorecedores para evitar el fracaso escolar, ya que el resultado académico suele revelar que está ajustado al entorno. Pero en ocasiones el niño puede estar muy adaptado pero tener dificultades específicas que no le permitan obtener logros y evolucionar adecuadamente.

Un niño puede adaptarse bien a un determinado colegio, que sin embargo no sea el óptimo para otros niños, ya que aunque todos los colegios imparten las mismas asignaturas, cada centro potencia unos determinados aspectos y la disciplina varía y hay rasgos implícitos del ideario. Por ello, es aconsejable evaluar las necesidades y circunstancias de cada menor y de la familia a la hora de tomar esta decisión. Así, un niño tímido o con problemas de relación puede encajar mejor en un colegio pequeño; con niños hiperactivos puede estar más indicado un centro con actividades extraescolares y para necesidades especiales les será más fácil los que facilitan la adaptación curricular.

Durante la infancia los niños pasan tanto tiempo en el colegio como en casa, por eso es tan importante este espacio en su educación. El sitio donde van a adquirir conocimientos se convierte además en uno de los principales lugares en los que aprenden a relacionarse tanto a través de situaciones vividas con sus compañeros como de las actividades extraescolares y deportivas. El colegio donde estudian determinará en gran medida su vida, tanto por lo que allí aprenden como por la forman en que lo hacen y las personas con las que se relacionan. No hay que olvidar que hasta que llegan al colegio o al centro de educación infantil su relación con otros niños se limita en muchos casos a la familia, hijos de amigos o al parque, pero no son estables en horarios y rutinas. En el colegio por primera vez elige a sus amigos, quienes serán sus compañeros durante años.
A la hora de elegir colegio los padres se enfrentan a una decisión muy importante. Elegir bien será determinante en el futuro de su hijo y son muchas las variables a tener en cuenta.

Valorar el proyecto educativo. Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el centro en el que estudiarán tus hijos es el proyecto educativo, es decir la metodología de enseñanza, la orientación pedagógica, los objetivos... El proyecto educativo abarca desde la línea educativa hasta el seguimiento de los alumnos o el idioma en el que se imparten las clases, pasando por actividades extraescolares, material tecnológico. Hay casos de colegios con metodología tradicionales y otros más innovadores. En estos casos hay que garantizar que cumple con todos los certificados y requisitos de las administraciones competentes.

Ideario del centro. Más allá de los contenidos educativos, el ideario del centro es su seña de identidad. Por ello es una cuestión determinante para hacer una buena elección.
Los padres deben valorar si quieren un colegio religioso o uno laico, enseñanza privada o pública, mixto o diferenciado, urbano o en el campo. Es importante que los valores del ideario del colegio estén en consonancia con los principios y valores de los padres para que no exista conflicto entre lo que el niño aprende en casa y en el colegio.

Ubicación. Las características del colegio suelen compensar aspectos como que el centro esté lejos y los padres deban llevar y recoger a los hijos o optar por autobús o por comedor escolar, pero es una cuestión que no hay que olvidar valorar. Visitar el centro es muy aconsejable antes de decidir en qué colegio matriculamos a los hijos. De esta forma, los padres podrán conocer no solo el aula, sino también las instalaciones deportivas, las herramientas de aprendizaje y el ambiente en el que el niño va a crecer y donde pasará algunos años claves en su vida.

Oferta extraacadémica. Idiomas, deporte, viajes, tecnología, cultura... los colegios ofrecen a los alumnos un sinfín de actividades que se deben valorar a la hora de tomar la decisión. Paralelas a la oferta académica, las actividades extraescolares son también de gran importancia para el desarrollo de los escolares, ya que estimulan la creatividad y el emprendimiento.

¡En muchas ocasiones no se puede hablar del "mejor colegio" sino el mejor colegio para cada niño. El mejor centro es el que tiene un estilo afín al carácter del niño.
Hay colegios más grandes y centros más pequeños, unos potencian mucho el deporte y otros las actividades creativas, hay colegios con metodología innovadora y otros más tradicionales, colegios donde la disciplina es muy importante y otros con un espíritu más liberal. La mayoría de niños se adapta bien a cualquier tipo de colegio, pero algunos centros pueden ser más aconsejables para sacar el mayor potencial al alumno. Lo mismo ocurre con los padres. A la hora de elegir un colegio también hay que ver que se ajuste a las necesidades familiares económicas, un tema acerca del que conversamos con la doctora y psiquiatra de niños y adolescentes, Natalia Trenchi.

Hay muchos padres que hacen un esfuerzo muy grande para mandar a sus hijos a colegios o liceos privados aunque pertenezcan a un hogar de un nivel socioeconómico distinto. Pero, ¿qué sucede cuando los niños se sienten a sentirse afectados porque no pueden estar a la par del estilo de vida de sus compañeros?
Que los padres se preocupen por la educación de sus hijos siempre es algo bueno, sobre todo si son capaces de entender que el niño no va a un colegio o escuela a aprender geografía, historia y matemática únicamente, sino que va a incorporar una cultura y estilo de vida que le va a ser transmitido en ese lugar. Si se envía al niño a una institución de un contexto socioecómico por encima de la realidad del hogar el hecho no va a pasar desapercibido. Pero como todo, el cómo afecte el cáracter del pequeño va a depender de cuán capaz sea de procesar lo que le sucede, de acuerdo a los valores que sus padres le hayan transmitido en su casa. Si como padre lo preparás y le enseñás que en el colegio, al igual que en la vida, se va a encontrar con personas felices e infelices, buenas y malas, más allá de si es pobre o rico, que la plata es un accesorio y que las personas son más que el valor del dinero, entonces seguramente podrá adaptarse mejor a su situación.

Si además, se le transmite que tener plata hoy no quiere decir tenerla el día de mañana, entonces parte del camino está ganado. Los padres tienen que hacer comprender al niño que se lo envió a una institución determinada porque consideran que allí es donde recibirá una educación adecuada y los valores que quieren que aprenda. Que el niño se adapte de mejor manera a su rol de "diferente" en la clase no quiere decir que le resulte fácil. Seguramente, cuando la maestra, a la vuelta de las vacaciones, pregunte a los niños qué hicieron esos meses, si la mayoría cuenta que viajó al exterior, por ejemplo, y él solo pudo ir al cine se sienta desplazado. Pero hay diferentes realidades para todos y está en el niño y en los padres el aceptarlas.

A la hora de elegir un colegio, más que cuán exigente sea en lo académico, es más importante considerar qué tipo de personas se apuesta a formar. Siempre me imagino un colegio como un lugar en el que en determinado momento pasa un niño chiquito por la puerta, pasan años, y sale por otra puerta transformado, más grande, un niño que debería tener confianza en sí mismo, saber enfrentar obstáculos, haber descubierto el placer de saber y cómo buscar información. Todo eso es mucho más importante que hablar tres idiomas o haber acumulado diplomas. Lo importante es que salga fuerte, sabiendo relacionarse con el mundo y las personas.