ver más

Nacional se coronó campeón este domingo tras vencer a Liverpool 1-0 y remontar un campeonato que parecía perdido tras la derrota ante Bella Vista. Horacio Peralta, los precios, los cuñados, el vicepresidente de la República y un par de argentinos se destacaron en el último partido del bolso en el Apertura.

Lo mejor
Álvaro Recoba. El ‘Chino’ fue pieza clave del equipo campeón y no solo fue figura y protagonista en el clásico –anotó de penal un gol en la hora- sino que fue el héroe del título. Anotó el golazo que le dio el título al club.

Lo peor
Para la retirada, el plantel se fue del Estadio Centenario a Los Céspedes sin realizar las habituales conferencias de prensa que se llevan a cabo todos los fines de semana.

Lo destacado
Astori en el vestuario. El vicepresidente ingresó al camarín para saludar a los jugadores y se dio un fuerte abrazo con Recoba. Astori, fanático de Nacional, concurre asiduamente a ver a su equipo.

La frase
“Este campeonato se ganó con la coherencia de los dirigentes de mantener al Muñeco, que es un técnico de mucho futuro”. Diego Placente, jugador de Nacional.

Lo curioso
Recoba y Perrone. El ‘Chino’, ídolo de Danubio, le arruinó la fiesta al club al que había querido regresar y ser campeón. También le amargó la tarde a Diego Perrone, su cuñado, quien tras anotar tres goles se convirtió en el goleador histórico del equipo franjeado.

Aplausos
Para Placente. El argentino fue de los jugadores más criticados y cuestionados; incluso se fustigó a Gallardo por insistir con su titularidad. Ante Liverpool, jugó su mejor partido.

Silbidos
Para no haber visto un estadio repleto. Quizás uno de los motivos fueron los precios elevados que fijó Liverpool.

La cifra
16. Son los títulos que ganó Nacional desde 2001

El aguante
Para Peralta. El ‘Chino’, apartado del plantel desde hace algunas semanas, saltó a la cancha para celebrar con sus compañeros. Recoba pidió que le dieran otra oportunidad y Daniel Enríquez reconoció que el jugador es muy querido por sus compañeros.

Lo diferente
Las cámaras de los fotógrafos. Cuando faltaban segundos para el final del partido, los fotógrafos estaban ubicados a la altura de la mitad de la cancha, fuera del terreno de juego. Y los protagonistas no iban a ser los jugadores. Todos los lentes enfocaban hacia Gallardo.