Guillermina Casamayou, una uruguaya de 32 años, estaba disfrutando de su primer día de paseo en Barcelona.

Junto a su familia (tiene una pariente viviendo en la ciudad catalana), salieron a almorzar a un bar de tapas en La Rambla, a unos 200 metros del atentado terrorista que provocó varios muertos y heridos.
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"Escuchamos unos gritos y empezó a entrar gente llorando", contó la mujer a El Observador, desde el propio restaurante. "La Policía cerró los locales e hizo entrar a la gente que estaba en las calles", explicó. "Todavía no nos dejan salir y nadie se mueve de las mesas".

Casamayou agregó que La Rambla estaba "desbordada de gente", muchos de ellos turistas como ella. "Es como si fuera la primera semana de enero. Hace mucho calor y está todo el mundo", contó.
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