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¿Cuál es el perfil del socio de la gremial que usted preside?
La gran mayoría de los 400 asociados son productores hortícolas familiares, tienen de 1 a 25 hectáreas. Producen en los rubros hortícolas, algunos hacen algo de fruticultura y los que tienen un poco más de campo hacen algo de ganadería. Están en todo el departamento de Canelones. La mayoría es gente mayor, con más de 50 años, con el problema grave de no tener sucesores; lamentablemente la mayoría no ha tenido mi suerte de contar con mis cinco hijos trabajando conmigo en la granja.

¿Qué otras dificultades, de las existentes, destacaría?
A la falta de recambio generacional se le suma una importante falta de gente para trabajar, no se consigue mano de obra buena; y el aumento permanente de los costos en temas fundamentales como la energía y el combustible. Cuando logramos buenos precios la vamos llevando, pero hace unas semanas hay un bajón y no se cubren los costos; solo se conservan precios razonables en zapallo, boniato y cebolla, pero vendiendo la acelga y la lechuga a $ 80 o $ 120 la docena no da para nada, y menos un margen, por ejemplo, para invertir en tecnología y ser más eficientes. Queremos hacerlo, pero no dan las cuentas.

¿Y cómo llevan la contrariedad de batallar con las adversidades del estado del tiempo?
Se convive con eso. Este año en enero y febrero llovió un disparate y fue una catástrofe. El gobierno ayudó, pero no fue suficiente. Ahora existe el seguro por exceso hídrico, se experimentó este año pero poca gente lo contrató. En parte porque es una lotería, hay que tomarlo para cierto mes y la cosecha se puede adelantar o atrasar; además los problemas climáticos pueden aparecer en un tiempo muy amplio y la cosecha perderse en la mitad del ciclo o apenas se cultivó. Deberíamos poder tomar un seguro que cubra todo el proceso. Hay contactos con el Banco de Seguros del Estado, vamos a ver qué sale, lo bueno es que se están empezando a hacer cosas. Cuando llueve mucho, otro problema es la caminería, hay lugares a la miseria y solo se puede sacar la producción en carro o con tractores.

¿Qué sucede con el consumo de hortalizas y de frutas?
Lo que notamos es que se está consumiendo mucho menos. Las amas de casa trabajan más, sin tiempo para cocinar, compran cosas preparadas. Aquella cultura de las comidas de olla se ha ido perdiendo. Hay productos que van desapareciendo del mercado porque no se piden, hay consumos que se han ido con aquellas generaciones de europeos. Hoy hay gente que ni conoce ciertas verduras. No se ve a los niños y jóvenes con frutas en las meriendas. Se está insistiendo con la propaganda, pero hay que aumentar ese esfuerzo. El Ministerio de Salud Pública está ayudando con el mensaje del valor que tiene comer sano, comer más verduras y más frutas.

Considerando las dificultades, ¿por qué siguen en el rubro?
El granjero tiene un pedacito de campo y no sabe hacer otra cosa y es bueno como granjero, y es muy útil para la sociedad y el país. La pena que nos da es que subsisten, no progresan, les da para seguir nada más. Años atrás ibas al Mercado Modelo y veías que los quinteros cambiaban el camión, mejoraban. Ahora hace 14 o 15 años que cuesta ver a un granjero con un camión o un tractor nuevos. La gente se revuelve con lo que tiene y es una lástima porque si el granjero tiene un margen invierte en la granja. No puedo dar una cifra exacta, pero en estos últimos años hay muchos menos granjeros; acá en mi zona me acuerdo que hace pocos años venían tres comisionistas a cargar y se iban con los camiones llenos y ahora queda uno y carga medio camión.

¿Esta situación incide en el abasto al mercado?
Cada vez más se ve mercadería importada, es un desastre, pasa en la papa, en la zanahoria, ya se habla de traer este año boniato, hay presiones de los importadores para traer cebolla. Una pena porque todo se produce acá y se podría producir más cantidad de una mercadería que es muy buena e incluso mejora porque se usan mejores semillas, por ejemplo, para responderle al público que cada vez con lógica pide más calidad. Se pide la fruta con cierto color, encerada y se cumple; se pide la papa y el boniato lavado y se cumple. Nos vamos acomodando, pero todo eso sube los costos, pero no queda otra que hacerlo. Otro tema es que cuando el precio sube y el granjero puede hacer un pesito el Ministerio de Economía no quiere que se le dispare la inflación y libera los Afidi (Acreditación Fitosanitaria de Importación) y nos mata. Se decide en una mesa donde estamos, pero tenemos un voto y la mayoría libera los permisos y se nos compite en forma desleal.

Previo a la nota me comentó que estaban entusiasmados con un nuevo proyecto.
Sí, hay cosas positivas, no todo es malo. Estamos en contacto con Mevir porque mucha gente se va del campo a los cinturones de la ciudad porque tiene problemas con la vivienda o la caminería. Se aprobó un plan en Rincón de Pando, se anotó un lote de productores, algunos para hacer vivienda nueva y otros para mejorar la que tienen y también para mejorar instalaciones, como galpones. Es un ejemplo de una buena cosa de la gestión del gobierno, ayuda a radicar a la gente. Otra cosa positiva, que salió del Ministerio de Ganadería, es el llamado para proyectos de riego, con un subsidio para crear fuentes de agua e instalaciones, ese tipo de iniciativas nos ayudan a seguir adelante.
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