Por Darwin Cornes
Por Darwin Cornes
Nada se menciona de los muy altos costos que están teniendo los “plásticos” que se emiten en el país a partir del primer año de su obtención.
Tampoco hay mención a los increíbles intereses a los que nos someten los emisores de tarjetas de crédito, con tasa que se calificarían como de usura en países que se preocupan por su gente.
No es novedad de los niveles de endeudamiento de nuestra gente, especialmente el de los trabajadores de la actividad pública. Sin embargo, no parece que merezcan capítulo alguno en el anteproyecto de la ley de urgente consideración.
¿Una vez más se estarán anteponiendo los intereses particulares de las entidades financieras al interés general del pueblo?