"Maduré porque sé que me están esperando"
El entrenador de Nacional, Juan Ramón Carrasco, mantuvo una extensa charla con los periodistas de El Observador
Qué conclusiones le dejó el clásico?
La credibilidad y la responsabilidad que depositaron en el momento que nos llamaron. Estoy feliz al estar conduciendo el equipo del que soy hincha y asumiendo lo que representa. Esos son partidos clave y, más allá que en el proceso hay mojones muy importantes, estos son de los que más se recuerdan.
¿Entiende el reclamo de Aguirre?
Yo hablo de fútbol, ya hablé mucho cuando tuve la oportunidad de estar en Fénix, en River, en Rocha. Son ustedes los que tienen que hablar, que tienen que repasar cómo se gana. Ahora lo único que digo es que la cosa es pareja.
¿Quedó conforme con el planteamiento del clásico?
Súper conforme defensivamente y no tanto en la ofensiva. Pero como se juegan otro tipo de cosas y lo que importa, más allá de jugar bien, es ganar, cuando pasás raya tenés que dar un sote.
¿En otra circunstancia hubiera cerrado igual el partido, sin la presión de tener que ganar sí o sí?
Nosotros siempre jugamos a ganar. Por ahí vos podés leer el partido de diferentes formas. No hay que reprocharse nada; al contrario, resaltar la actitud de todos los muchachos en la semana, la concentración mejor todavía, dos días a full los muchachos.Había unas ganas de jugar ese partido que contagiaba y el premio nos regocija y nos deja tranquilos.
¿Fue Carrasco el ganador del clásico?
Jamás. Uno es parte de lo grande que es Nacional, un resorte más de los muchos que hay.
La pregunta es porque si Nacional no ganaba al que iban a criticar porque hizo debutar a Rolín o porque no puso a García de entrada era a usted.
Esas son las reglas o, en realidad, como se manejan conmigo. Pero como no hago las cosas para beneficiarme yo, hago las cosas para la institución, trato de poner en cancha lo mejor, en el acierto o en el error. Sé los riesgos que se corren; entonces, como lo sé, trato de asegurarme y poner lo que me parece mejor. Otros se cubren y no ponen todo lo que tienen que poner. Siempre pongo como ejemplo lo de los goleros, cuando los ponen por necesidad y no por convicción. Otro ejemplo es Defensor: ¿Pensás que muchos de esos jugadores que han participado en el torneo, si no hubieran tenido tantas lesiones y ventas, jugaban? De repente ni se cambiarían. El tema es que acá se dirige por costumbre, con nombres, se cubren, así el dirigente o el de la prensa no los matan. Yo tengo a Coates, Facundo Píriz, al Taba Viudez y al Morro, que no jugó por lesión, que no salen nunca porque juegan muy bien, tienen un crédito impresionante; después dentro del plantel está parejo.
No incluyó a Lembo en la lista
Es que Lembo tuvo sus bajones. Pero si no me gustara Lembo, tengo a Flavio Córdoba. Si no lo veo bien y hay otro jugador que entró y la rompió, juega ese. No hay nadie insustituible por antigüedad.
Es una regla que usted rompió como técnico.
En todos lados. No es común, como tampoco es común a la velocidad que a mí me gusta que se juegue.
¿Se está jugando a la velocidad que usted quiere que se juegue?
No se ha llegado a esa automatización y di los pro y los contra. Acá el jugador tiene otro plus que no tiene en otro equipo. En otro equipo se aferra al trabajo, a las armas que le das, acá se aferran en parte, pero se descansan en la camiseta, en ese plus que tiene el equipo grande.
¿Cómo se cambia eso?
Con el tiempo. Hace siete meses que estoy acá. Con las victorias y ganando campeonatos se llega a eso.
¿En otro momento hubiera cerrado el clásico poniendo un segundo volante de marca y sacando un delantero para poner un enganche?
Los cambios fueron puesto por puesto. Gallardo es un punta, es un cráneo. Hace la transición mentalmente. Tuvo dos o tres jugadas y no estuvimos finos, si no eran un par de goles más. En eso hice cambios para ganar por más diferencia. Y Mauricio (Pereyra) estaba cansado...
¿No era el momento para poner a alguien que corriera más porque Peñarol estaba desarmado?
Tuvimos a esto de hacer un gol más. Lo que uno quiere se vio. De repente no se reflejó en el gol.
Alarcón dice que usted maduró como entrenador en Nacional.
Cómo no. Ustedes (los periodistas) me hicieron madurar. Maduré...
¿Por qué?
Porque como siempre me están esperando, cuestionando, tengo que estar mucho más…
...¿Dirige para la prensa?
No, yo dirijo para Nacional, pero como sé que (los periodistas) forman opinión, siempre voy a hacer lo que es mejor para el equipo, entonces trato de no dejar nada librado al azar porque sé que me están esperando. Entonces me preocupo, hago cosas que de repente en otra circunstancia me descansaría. Entonces no me descanso y me hace crecer.
¿El romance con la hinchada creció después de este triunfo?
Es que la hinchada fue la que me trajo acá, con Alarcón.
¿Considera que operó un cambio en su propuesta? ¿Tuvo que ajustar algunas cosas por necesidad, fue contra sus principios o entendió que este era el camino?
Todo lo que hago…
Se lo digo porque considero que el Nacional que está jugando hoy no es el del Carrasco auténtico.
Nacional es el más goleador. Si llegara al funcionamiento no sé cuántos goles más tendría.
Es verdad que es el más goleador, pero en otra ocasión el clásico lo cerraba corriendo.
No sé qué clásico viste. Pudimos hacer cuatro goles más. Qué querías…
Peñarol generó cinco ocasiones en el segundo tiempo.
¿Cuáles son las cinco?
Dos de Aguiar...
Para mí fue la que atajó Muñoz y después no hubo otra. Me querés contar los outball también. Entonces te puedo decir la que cortaron cuando se iba solo. La de Pacheco no se cuenta porque fue afuera. Yo me quedo con el volumen. Son partidos que se juegan de dientes apretados.
Pero a lo que voy es que a partir de marzo, cuando estuvo cerca de que lo echaran…
Qué grosero que sos...
Carrasco se dio vuelta y se terminó la entrevista en Los Céspedes, donde unos minutos antes había culminado el entrenamiento.