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A lo largo de la eliminatoria usted habló del club mundialista, ¿piensa que Uruguay va en camino de entrar?
Tenemos cosas que nos acercan a ese club mundialista. Valdano dijo que era maravilloso que hiciéramos esto con tres millones de habitantes. El tema acá es la cultura futbolística. Pero tener poca población, tener pocos números de futbolistas nos condiciona mucho y eso va a seguir existiendo casi por siempre. Los aspectos organizativos son necesarios, pero no solo en la selección, sino también en la competencia internacional a nivel de clubes. Si el aficionado comprende eso, no importa que diga que vamos a salir campeón, pero no que se crea que el meridiano cero del fútbol pasa por Uruguay. No es así, la elite del fútbol está en Europa.

Usted puso como ejemplo del club mundialista a Paraguay por su organización. ¿Uruguay está lejos?
Lo que sucede en Paraguay pasa por un consenso y establecer determinadas reglas de funcionamiento que hacen que cuando hay un partido de la selección no se suspende el campeonato, que los clubes no tienen ni que preguntarse a este no me lo saques y no tener que estar pendientes si le saco uno a Nacional tengo que llevar otro de Peñarol. Entonces en una realidad de punto de partida bastante parecida a la que podemos tener nosotros: han logrado un punto más alto de organización y ellos van cuatro veces consecutivas que clasifican al Mundial. Y nosotros no la tenemos tan así porque tenemos un medio donde existen equipos con gran poder de convocatoria, otros equipos que han hecho una planificación para adaptarse a esta realidad, que aportaron mucho al fútbol juvenil, existen y ocupan un lugar por su organización. Otros que están en plano intermedio pero hay otros, sin dar nombres, que no tienen una organización superior a un equipo de la Liga Universitaria. Eso existe. Y hay cierto corporativismo, cierta solidaridad que va en una dirección opuesta a una organización profesional. Todos esas son cosas a solucionar. Sistema de gobierno para la Asociación donde los clubes no solo designan sino que tienen la fiscalización de lo que se hace y cuando estiman que no es conveniente para determinados intereses vienen los cambios. Entonces no me animaría a decir que estamos entrando en el club mundialista; estaría más tranquilo de solucionar esos problemas para estar en condiciones. Sostengo que nos queda camino por recorrer, aún en lo personal en mi función como entrenador, pero también en la parte institucional.

¿Cuáles son las diferencias de la anterior Copa América y la próxima en Argentina?
El camino andado. Respeto la importancia histórica de la Copa América. Respeto que es la segunda meta, la primera es la eliminatoria. Todo es igual. Pero comparándonos con nosotros mismos tenemos un camino recorrido. Esto no se debe extender a compararnos con los demás y andar hablando de favoritismo, que los rechazamos porque no nos hace bien. Que se diga no lo podemos evitar, pero creérnosla, no. Seguimos teniendo una posición parecida a la de aquel momento en cuanto a lo que somos como país futbolístico, población, posibilidades organizativas y económicas: eso no cambió nada. Que puede haber cambiado el respeto con que nos miran desde otros ámbitos, eso sí, lo capté. Ahora fui a un congreso de la Confederación y se ve eso. Como que nos miran distinto. Si es una ventaja, fenómeno, pero no nos preocupa. Tenemos que no entrar en esa.

¿El partido con Holanda trastoca la preparación para la Copa América?
A nosotros se nos dijo que había un ofrecimiento y uno sabe como es el tema: a veces no son serios o es gente que consulta. Y nosotros dijimos que no porque nos vamos a preparar como en el Mundial. Después recibo una llamada de personas que estaban con la posibilidad hacerlo, me hablan de la fecha del 10 de junio y me dicen algo que fue lo que me convenció: Holanda viene a jugar con Brasil y buscaba otro rival para completar la gira, pero la persona me dice que el entrenador de Holanda dijo juego contra Uruguay o en su defecto contra Argentina, pero no me interesa jugar con otros rivales de Sudamérica, y a mí me cambió el panorama porque me pareció un elogio. Entonces dijimos la única posibilidad es jugar con Holanda e inmediatamente a las pequeñas vacaciones. Es desventajoso. El riesgo al resultado existe por el poderío del rival pero debemos dejarlo de lado. Y luego aprovechar las circunstancias: si viene Holanda acá vamos a intentar ganarle. Sería una buena pregunta para el entrenador de Holanda por qué tanta insistencia en jugar con Uruguay; yo le preguntaría si me lo cruzo. Debemos aprovechar todo esto, estamos en la elite del fútbol mundial. Hay que mantener el séptimo lugar del ranking de la FIFA porque no es muy acorde a lo que somos como país y realidad futbolística.

¿Con qué objetivo viaja a la Copa América?
El mínimo es entrar en semifinales. Me parece que es un análisis de la realidad, que no es mezquino ni exagerado en cuanto a las metas. Creo que hay que descartar el exagerado que sería decir vamos a ganar la Copa América. Sería ponerse una mochila innecesaria, ni tampoco decir vamos partido a partido y está todo bien si perdemos.
En las cuatro últimas ediciones Uruguay quedó en esa posición, de ahí que sea el objetivo mínimo; y llegar a la final de una copa a veces se está a un penal de distancia.

¿Cree que se va a instrumentar un cambio en Perú con Markarian como entrenador?
Creo que en todas y en esa fundamentalmente conociendo a Markarian y a todo su cuerpo técnico sí, porque tiene experiencia en selecciones, es un estudioso del fútbol, tiene gente capacitada como el profesor Barreiro, gente con mucha vivencia futbolística como sus ayudantes. Pero no solo Perú; hay que esperar que esté bien cualquier equipo. Hasta Bolivia y Venezuela, de las que nadie habla. Todos hablan de Chile, pero qué pasa con Paraguay que perdió injustamente con España. El otro día me crucé con el presidente de la Federación y me felicitó por lo de Uruguay en el Mundial y yo le dije: le doy tiempo para pensarlo pero le cambio el cuarto puesto del Mundial por clasificar cuatro veces como hizo Paraguay. En principio, el mensaje a mis jugadores es no sentirnos superiores porque se generan cosas. Cuando un equipo lleva una ventaja deportiva supuesta lo peor que puede pasar es que sus futbolistas se la crean, se distraigan, se desconcentren. Reconozco que soy hasta demasiado obsesivo con eso y lo mismo que le digo a ustedes se lo digo a los futbolistas.

En su primera charla técnica de este nuevo proceso usted le dijo a los jugadores: “la semilla del fracaso crece con facilidad en el campo del éxito. Es muy claro que debemos cuidar todo lo que hagamos porque ahora nos miran con otros ojos.”
Sí.

¿Es consciente de que para el común denominador de la gente ahora Uruguay tiene que arrasar en la Copa América de Argentina?
Eso es parte de la cosa y de la manera de ser de un hincha de fútbol y no está mal. Nosotros debemos tener precauciones para que no nos entre eso. Debemos seguir haciendo la cultura del perfil bajo que nos dio resultados.
Hay que tener un cuidado mínimo, no aparentar soberbia o fanfarronismo.

Con el jugador uruguayo es más sencillo eso.
Sí, es más sencillo, yo lo tengo incorporado. Me pongo más tranquilo cuando me dicen que no tengo posibilidades que cuando me asignan cierto favoritismo. No es por falta de personalidad, sino por lo que puede generar eso en los jugadores que dirijo. L

El recambio generacional


¿Después de la copa américa se viene un cambio generacional pensando en las eliminatorias y el próximo mundial como ocurrió en 2007?
Bueno, el tiempo naturalmente lo marca. Para la Copa América quizá anticipadamente no veo ningún jugador que no esté en condiciones de participar por razones de edad. Pero una eliminatoria dura tres años y el paso del tiempo muchas veces influye. Y creo que hay que ir pensando, si es que se generan esos espacios, en ir formando esas posibles opciones.

Sobre ese recambio, ¿se habló con los jugadores de mayor edad? porque no debe ser un tema sencillo.
No, no lo hemos hablado puntualmente. Tampoco creo que deba ser así. Pero vi algunas notas de prensa de jugadores de más edad, que no es que estén pensando en eso, pero todos la tienen clara. El fútbol del mundo marca ciertas tendencias. No abundan los jugadores de 40 años jugando la fase final de un campeonato del mundo.

De pronto puede ser más mediático que interno el tema.
Creo que sí.

Citemos un ejemplo, si mañana usted no cita a Forlán por una cuestión de cambio generacional se genera un escándalo mediático en el país.
Sí, pero ni para Forlán, ni para Lugano, Scotti, Abreu o Castillo el tema de la edad es prioritario en este momento, para nada. No se puede generalizar porque hay una realidad individual que hay que respetarla y que tiene que ver mucho con sus características, con el aspecto físico. Ya habrá tiempo para pensar en eso. Estamos al tanto de todo lo que ocurre y de las proyecciones.

Tabárez busca la era Muslera

¿Qué análisis realizó de los últimos goles que recibieron los goleros de la selección?
No lo hablamos puntualmente, ni queremos justificación de los futbolistas. Lo primero que digo es que quizá por suerte, por la situación, por mala suerte en el fútbol, pasa en todo los equipos. Ya no hay fin de semana que no vea dos o tres arqueros que cometan errores, hasta se meten goles en contra. Entonces, el drama, achicalo. Lo que hemos tratado de hacer es tratar de descubrir el arquero que pueda ser capaz de cubrir una época. Un período en que sea el referente como pasó con Rodolfo Rodríguez o Fabián Carini en el arco durante mucho tiempo. Las circunstancias de rendimiento y algunos goles que recibimos hicieron que uno tuviese esa idea pero no insistir hasta que la realidad nos ponga nocaut. Llega el momento en que uno tiene que tomar la decisión: lo seguimos intentando con otro. Siempre con el mismo objetivo. Todavía no lo hemos logrado. En algunos casos en un arquero como Muslera, está en la edad de empezar a hacer experiencia, y eso no hay que perderlo de vista. Hasta ahora, después de la salida de Viera, nos manejamos con tres arqueros: Muslera, Castillo y Martín Silva.

Usted mencionó que quiere un arquero para llenar un período, ¿hoy lo tiene?
Lo estamos intentando, no digo que lo tengo logrado. Con el que estamos intentando en los últimos partidos es con Muslera, pero no me animaría a decir que está totalmente afirmado.

¿Cuánto hay de error técnico o de la pelota en los goles que les hicieron a Muslera y a Juan Castillo?
Influye todo. Cada vez es más difícil esto del arquero. Cada vez hay mayor precisión en los envíos que se realizan hacia el arco que se envían desde los costados, hay mucha especialidad en eso, los equipos atacan por afuera y meten los centros de manera de dificultar mucho a los defensas. Eso hace que la decisión de un golero de quedarse o salir sea más difícil de lograr por la velocidad que lleva el juego y la indecisión no le da muchas posibilidades de rehacerse. Y luego la propia velocidad de la pelota que los estudios dicen que es mucho más veloz y con trayectorias muy erráticas. Ni que hablar de los pisos que pueden estar mojados, cuando se juega en la altura que presenta otras dificultades. Y después los errores, que los he visto en todos los tiempos. Eso pasó y pasará.

Martín Cáceres citado a último momento

El cuerpo técnico de la selección uruguaya, encabezado por Óscar Washington Tabárez, decidió reservar al defensa Martín Cáceres para el amistoso con Alemania. El jugador se recuperó de una lesión que lo tuvo internado algunos días. El pasado fin de semana Cáceres volvió a la actividad en su equipo Sevilla. Otro jugador que estaba en sanidad y fue convocado por el Maestro es Jorge Fucile, que padecía una lesión en un hombro.