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El domingo pasado Mayara Pereira cumplió 22 años y lo festejaba con amigos en Kiss, la discoteca que se incendió en Santa Maria. Pudo salir porque estaba cerca de la puerta, pero enterró a sus dos mejores amigas y las imágenes no se le van de la cabeza. “No soy la misma, no consigo dormir (...), esto va a quedar mucho tiempo grabado en mi cabeza”, confía la estudiante y modelo.

¿Qué pasó esa noche?
Estaba en la primera de las dos salas VIP con unos amigos. Había hecho una lista de invitados a mi cumpleaños, que era el 27. Estaba conversando con un amigo y de repente el vocalista de la banda levantó un señalizador que se prendió fuego y se hizo un silencio. Cuando nos dimos vuelta y miramos al palco, había mucha gente saliendo hacia la VIP donde estábamos. Mi amigo me agarró, puso sus brazos entre los míos, y me sacó. Salimos y cruzamos la calle. Yo estaba normal, no lloraba, no entendía lo que pasaba. Cuando me di vuelta y miré hacia el boliche, vi el humo, la gente caída, unos arriba de los otros, gente cortada. Me fui sola hacia la zona del estacionamiento y vi ocho cuerpos. Le pregunté a un chico qué le había pasado a esa gente y me dijo que estaban muertos. Ahí empecé a llorar desesperada. Vi mucha gente caída, mucha gente cortada, mucha gente quemada, gritando desesperada. Fue horrible de ver y no veía a nadie conocido en ese momento de desesperación. Quería saber de mis amigas y no las encontraba, después supe que se habían muerto. Una de ellas estaba intentando salir pero entró para buscar a su novio y no volvió. Murió con él. Fui una de las primeras en salir y vi todo. Fue horrible de ver, no tengo explicación. Fue horrible, horrible, pero gracias a Dios salí ilesa.

¿Es la primera vez que ibas ahí?
No, iba al menos una vez por semana. Ese día era mi cumpleaños y lamentablemente perdí a muchos de los amigos que invité y a muchos conocidos, muchos, muchos murieron.

¿Reconociste amigos en la calle?
Encontré algunas amigas que estaban conmigo en la VIP, vi a varios y conversamos, estaban desesperados. No vi a mis mejores amigas tiradas, sí vi a conocidos. Tampoco ayudé a nadie, solo a una chica que en la desesperación se había levantado el vestido y yo se lo acomodé. Pero no sé qué le pasó porque no sé quién era. Pero vi mucha gente herida: adentro del local había una barra de hierro para organizar la fila y, en el momento de la salida, la tiraron y se partió al medio e hirió a mucha gente. A varios se les cayó encima, se cortaron. Además, como las chicas tenían tacos, varios quedaron heridos en las piernas por esto, tengo un conocido que fue pisoteado y quedó con un taco de zapato en el cuello.

¿Viste a tus amigas muertas?
No vi sus cuerpos, demoraron en encontrarlos. Por lo que hablé con conocidos, una de ellas no murió asfixiada sino pisoteada. Un compañero de Facultad me dijo que la vio cerca de la salida, él pudo salir y ella no.

¿Fuiste al cementerio?
Sí, fui a su velorio y entierro. No pude estar cerca de los cajones porque casi me desmayé, fue horrible de ver. Una de ellas parecía una muñeca: linda, no estaba nada machucada. La otra tenía la cara deformada. Fue horrible de ver, yo lloraba. Lloro todo el día, pensando. Es una tragedia que no se va a ir rápido de nuestra cabeza. Es algo que los brasileños, los gaúchos, no vamos a olvidar. Murieron mis mejores amigas, muchos conocidos, gente que frecuentaba las discotecas. Y ahora sé que esa gente no va a estar. Mucha gente que va a mi Facultad y falleció.

¿Cómo fue el encuentro con tu madre?
La llamé y no entendió nada, pensó que se había incendiado el auto conmigo adentro, estaba muy nerviosa. Mi amigo la llamó y le explicó que yo estaba bien. Llegó a los cinco minutos y la abracé. Pero era chocante porque los padres estaban con sus teléfonos llamando a sus hijos y no lograban hablar con ellos. Uno se reventó el teléfono contra la pierna. Fue horrible, las madres gritaban “mi hijo, mi hijo”. Había mucha gente de afuera, los padres vinieron desesperados. A mí se me murieron más de 40 conocidos; como yo iba a bailar e hice cursos, conocía a todo el mundo. Las escenas no se me van de la cabeza. Es horrible, horrible. No soy la misma, no consigo dormir. Me despierto a las siete de la mañana llorando, sueño con eso, con gente llorando. No soy la misma persona, esto va a quedar mucho tiempo grabado en mi cabeza. Enterré a dos mejores amigas, eso no es fácil, no es fácil.

¿Cómo seguirá todo ahora?
Me cuesta imaginarlo. Una de las que murió era mi mejor amiga, estaba siempre conmigo, siempre, siempre, siempre. Yo siempre salía con ella y con la otra, a la que no veía tanto pero con la que éramos muy amigas. Anoche noche soñé con ellas, fue horrible. No sé cómo describirlo, parece que no me cayó la ficha. No hay explicación para lo que siento.

Unos dicen que el dueño tiene culpa, otros dicen que es de la policía o los bomberos. ¿Tú qué crees?
No lo sé. Creo que el dueño debía haber cumplido con la ley: tenía que saber cuánta gente había adentro, tener noción de lo que podía pasar. Creo que en ese sentido tiene culpa. Pero por otra parte creo que no: él estaba en la VIP esa noche y consiguió salir, lo vi afuera y estaba desesperado. Acabado, quería entrar para ayudar y no lo dejaron. No sé mucho qué pasó, pero vi su desesperación, estaba muy mal. No sé si tiene culpa, vi su desespero y era horrible.

¿Volviste al lugar?
No, no tengo coraje. No volví porque, como fui una de las primeras en salir, vi todo, mucha gente junta, en la calle había mucha gente tirada. Después que entendí lo que estaba pasando, caminaba llorando, no podía hablar, estaba desesperada. El domingo lo pasé llorando y gritando en casa, las imágenes no se me iban de la cabeza. Fue horrible. No volví y no quiero pasar.

¿Te da miedo volver a bailar?
Sí, no quiero ir a la discoteca. Tanto que, para dormir, dejo abierta la puerta de mi cuarto y desde ese día sueño con esto.

¿Buscaste ayuda psicológica?
No, pero mi madre va a buscar porque no puedo dormir de un tirón. Estoy de acuerdo, porque estoy traumada. Y los amigos con los que hablé me dijeron que también están traumados, que no pueden dormir.

¿Algo más?
Le deseo fuerza a las familias, a mí también. Le agradezco a Dios por estar viva, por haber nacido literalmente de nuevo, porque era mi cumpleaños. Por haber salido ilesa. Rezo todos los días, con certeza, para ser una persona mejor, después de esta experiencia trágica que viví. No tengo explicación.

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