La histórica medalla de plata lograda por Julián Schweizer en los Juegos Panamericanos de Lima puso al surf en lo más alto del deporte uruguayo. En la primera incursión de la disciplina en este torneo, en el camino a su debut olímpico en Tokio 2020, el surf dio la nota al lograr una presea celebrada a lo grande por los seguidores de los atletas celestes y los aficionados locales de las olas al ver cómo uno de los suyos subía al podio con la bandera en sus hombros.
En la misma línea se expresó Lucas Madrid, quien completó la selección uruguaya que compitió en los Panamericanos de Lima pero en la modalidad Open, la que será olímpica en Tokio 2020.
“Es un deporte nuevo, obviamente, pero que viene creciendo a pasos agigantados”, dijo a Referí.
Y ese crecimiento, agregó, se da a pesar de las “contras” que tiene Uruguay. La primera de ellas, es el invierno. “Hay que pensar que quizás un gurí que está empezando a surfear, la madre no va a querer que se meta al agua en invierno porque se le va a enfermar. Es muy difícil tener un buen semillero y estar con ese crecimiento constante”, indicó.
“Más allá de todas las contras que tenemos, es tal cual como dice Julián”, señaló Madrid, en referencia a lo que pasa en Uruguay. “Hace cinco años atrás iba a surfear y no había nadie, tenía que llamar a un amigo, rogándole para que me acompañara y no estar solo en el agua. Hoy eso cambió”.
Madrid, que no avanzó en Lima (ver apunte), destacó que a nivel internacional también se da esa tendencia porque el deporte “se ha popularizado” y “está de moda”.
Formada en 1993, la Unión de Surf del Uruguay (USU) es la responsable de este deporte en todo el país. Su presidente, Federico Deal, contó a Referí que el crecimiento de su deporte es “impresionante”. “Creo que el surf, luego del fútbol, rugby, básquetbol, automovilismo y alguno más debe ser uno de los que más mueve económicamente en lo interno y turísticamente en lo aspiracional”.
En ese sentido, señaló que tras reformular la forma de competición, en un año pasaron de tener de 40 a 50 competidores a más de 150 surfistas.
Crecer en el agua
Para comenzar en el surf hay que tener una tabla. Se puede conseguir una básica por entre US$ 150 y US$ 200. Unas cinco clases de iniciación tienen un costo de US$ 150 y si se quiere comprar un kit para meterse al agua en invierno, también se puede adquirir por unos US$ 150 y US$ 200.
Después, quien esté interesado en empezar a competir, puede participar en los torneos de USU, que cuenta con una Primera división, y una categoría interdepartamental, que a fin de año reúne a los mejores, en un nuevo formato.
AFP
En las distintas fechas del circuito de la USU participan los mejores surfistas del medio local, entre ellos Lucas Madrid, su hermano Santiago, Julián Schweizer cuando está en el país, y otros históricos y con varios títulos nacionales como Sebastián “Patán” Olarte y Luisma Iturria, o los hermanos Delfina y Francisco Morosini, campeones de 2018, o Matías Nóbrega, una de las revelaciones juveniles, entre otros.
Los surfistas que quieren dar un salto de calidad y aspirar a competir en circuitos internacionales suelen dejar Uruguay y buscar destinos con condiciones más favorables para radicarse.
Así lo hizo Schweizer al emigar a los 16, dejando a su familia y la vida liceal en Montevideo.
Para ser un surfista profesional decidió que lo mejor era irse a otro país que le asegurara olas y buen clima la mayor parte del año. Su destino fue Costa Rica, a donde viajó hace cinco años para montar su base de entrenamiento y desde ahí ir a los distintos torneos siempre con su longboard, la modalidad que practica.
“Hoy en día creo que para crecer en este deporte hay que irse de Uruguay. Por el tema de tener olas todo el año, de distintos tipos, y también por el tema del calor para poder entrenar sin complicaciones. En Costa Rica yo sé que seguro tengo olas todos los días”, comentó Schweizer a Referí.
En sus cinco años en el país tico, Julián, de 21, cree que tuvo avances en su carrera. “Mejoré en aspectos tácticos y técnicos”, señaló. “Estoy mucho más seguro con mi surfing, aunque es cierto que estoy lejos de mi techo”, agregó el medallista que cuenta con un equipo de trabajo conformado por un preparador físico, un psicólogo y dos entrenadores estadounidenses que les marcan las estrategias de competencia.
Marco Giorgi, otro de los tops nacionales que se destaca entre los mejores del mundo, único uruguayo en el circuito mundial profesional y ganador de una de sus fechas en 2017, el histórico certamen que conquistó en Praia do Alemão, Portugal, ha tenido una carrera similar en ese aspecto, ya que a los 11 años dejó La Paloma para instalarse con su familia en Garopaba, Brasil, donde se formó.
Consultado sobre si es un requisito dejar Uruguay para crecer como surfista, Madrid señaló: “Hoy, no queda otra y está demostrado. Julián es un gran ejemplo, Marco Giorgi es otro. Yo no me voy tanto del país pero suelo estar cinco o seis meses afuera”, comentó y señaló cuáles son a su entender los “problemas” que condicionan el desarrollo del surfista en el país.
“El primero es que la infraestructura en Uruguay no te permite poder estar al día, entrenando, como alguien que tiene buenas olas, como en Perú, por ejemplo, para comparar dentro de Sudamérica”, indicó. “El primer problema es la falta de olas. Acá podes estar de una semana a 10 días sin olas y eso te mata. El surf depende mucho de la constancia, como en el tenis cuando hablan del timing. Si en el surf dejás de entrenar, perdés el timing y estás dos o tres escalones abajo”.
Otro punto negativo que destacó fue el invierno, que, cuando hay olas, los hace luchar contra el frío. “Eso te obliga a llevar un traje grueso, botitas, casco, y eso te saca agilidad y movilidad. Y a la hora de entrenar hay maniobras que no la vas a poder hacer”, explicó.
“Y después acá no hay gente capacitada para que te enseñe en la parte técnica, no hay nadie. Ahí tenés otro punto menos”, comentó. “Si hacés una lista de puntos negativos y positivos, lo positivo es que estás en tu casa con tu familia, pero después nada. Estás en tu zona de confort y no te queda otra que salir”.
Deal coincidió y señaló que se puede “salir adelante” en Uruguay, pero dijo que las condiciones no son las ideales.
El apoyo y el estigma
Como cada vez que un deporte conquista un logro destacado, los representantes suelen aprovechar sus discursos para, entre medio del repaso de sus actuaciones y agradecimientos, reclamar más apoyo, ya sea con patrocinadores o de parte del Estado. El surf no es la excepción y tras el éxito panamericano esperan que se le dé mayor importancia.
Aunque en la USU no hay tanto optimismo. “Es un problema que tienen todos los deportes menores y creo que es muy poco”, dijo Deal sobre el apoyo estatal. “A nosotros nos dan en forma de partida directa aproximadamente $ 300.000 por año. Somos la federación de surf con menos recursos de Latinoamerica. Creo que con eso soy claro”.
Sobre el impulso que puede darle la medalla panamericana al surf, Deal señaló que cree que les dará una “visibilidad mayor”.
EFE 20190808
“Espero que como deporte profesional seamos tenidos más cuenta. Tampoco espero mucho, la verdad”, agregó, y opinó que sobre el surf hay un “estigma”.
“Me da la sensación que, lamentablemente, para la sociedad y para las autoridades, nuestra federación es un conjunto de hippies que viven en la playa y se dedican a fumar marihuana, para ser bien gráfico. Por suerte eso dejó de pasar en California en los años 1960, dando paso a la era del profesionalismo y la exigencia física de competencia. Tenemos un estigma cultural que a esta altura es muy extraño, y espero que este tipo de resultados demuestren el esfuerzo que le meten atletas como Julián Schweizer o Lucas Madrid en lo deportivo, y nosotros en lo directriz”, agregó
A pesar de las dificultades. el surf uruguayo sigue en crecimiento, apostando a tener competidores en los principales circuitos regionales, y logrando resultados internacionales que son producto de un plan y no de meros hechos aislados, como la medalla conquistada por Schweizer en los Panamaericanos, una conquista para la mejor historia.