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Desde que la vida en sociedad se redujo a las interacciones virtuales, las pantallas empezaron a ganar más protagonismo del que tenían. Porque durante los meses de confinamiento en distintas partes del mundo, el escenario de acción se limitó al hogar o a las reuniones virtuales a través de Zoom o de alguna otra plataforma similar. Así, las reuniones de trabajo, los cumpleaños familiares, las clases en cualquiera de los niveles de la educación, el entrenamiento, algunas bodas e incluso funerales se desarrollaron a distancia desde las computadoras o celulares de los participantes.

Pese a tener la posibilidad de verle la cara a amigos, compañeros o familiares que no se ven hace mucho tiempo, gran número de personas tienden a mirarse más a ellos mismos en el video antes que al resto de las personas. ¿Por qué?

Franklin indicó que las charlas a través de un video suelen ser más estresantes que la interacción cara a cara. Esto es porque en la comunicación en persona, hay todo un lenguaje que va mucho más allá de las palabras. En una videollamada no es posible dilucidar del todo los gestos, las expresiones faciales y el lenguaje corporal de quien habla.

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En ese sentido, Franklin afirma que concentrarse en uno mismo durante un chat de video es parte de una estrategia para lidiar con la sobrecarga de estímulos que se reciben de ese chat.

El profesional explicó, además, que si bien hay quienes piensan que pueden absorber todo lo que sale de la pantalla, no es posible procesar todo lo que se dice en el video chat. Porque "todos están prestando atención continua y parcial a estas llamadas", según informa Insider.

El consejo del experto, entonces, es que cada persona considere que a sí como ellos se están mirando a sí mismos, "es probable que todos los demás estén haciendo lo mismo", motivo suficiente para relajarse un poco.

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