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Los uruguayos que viven en Alemania no quisieron perderse la oportunidad de ver a la selección jugando un amistoso contra el local en Sinsheim. Compraron las entradas con anticipación, viajaron, comieron asado y bailaron al ritmo de los tamboriles.

Martín Pütz, Federico Tessmann, Miguel Sanjurjo, Andrés Döbel, Maximliano Gaitán y Matías Turcatti fueron algunos de los tantos uruguayos que viajaron para ver al equipo de Oscar Tabárez. “Por un momento, te sentías como en Uruguay”, dijo Martín a El Observador.

Todos viven en Munich y viajaron unas tres horas en dos autos para ver a Uruguay. Las entradas las habían comprado (a 30 euros) con más de un mes y medio de antelación y por intermedio del consulado y la Embajada Uruguaya. “La verdad que estuvo todo muy bien organizado”, destacó el uruguayo.

Decidieron arrancar temprano el viaje del domingo porque estaban al tanto de un almuerzo de uruguayos que habría en un camping. “Desde el día anterior ya se juntaban en el camping. Nosotros llegamos como 13:30 horas y habían hecho un asado. El camping era como estar en Uruguay. Comimos asado, tocaban tamboriles y bailaron un poco también los que estaban ahí. Yo no sé calcular, pero dicen que habría unos 200 ahí”, contó.

El hecho de que el partido se haya jugado un domingo facilitó que muchos uruguayos pudieran asistir, sin necesidad de tener que pedir días en el trabajo. A pesar de que las entradas eran numeradas, llegaron al estadio con varias horas de anticipación y al notar que las cámaras se centraban en la hinchada visitante, se esforzaron por salir en la transmisión. Y lo lograron.

A llamar la atención en el estadio

“Empezamos a mover las banderas de Uruguay cuando todavía no había llegado tanta gente y cantábamos hasta que nos encontró la cámara (risas)”. En el estadio las hinchadas estaban mezcladas. Había alemanes y uruguayos juntos y no había un sector único y delimitado para los celestes. Martín contó además que había varias familias divididas. Parejas de alemanes y uruguayos y algunos matrimonios uruguayos con hijos alemanes que “no se sabía bien a quién alentaban”.

“Había gente con tamboriles dentro del estadio. Me hizo acordar al Centenario. El ambiente era espectacular, de verdad. Muy divertido. Es la primera vez que veo a Uruguay afuera y es toda una emoción. Verlo en el exterior... era increíble”, contó el uruguayo de 27 años, que vive en Munich hace más de ocho.

En el asado que compartieron en el camping, todos los hinchas uruguayos firmaron dos banderas de Uruguay con la intención de entregársela a los jugadores al final del partido Según relató Martín, la salida celeste acaparó más la atención que la de los germanos. “A los jugadores de Uruguay los esperó bastante gente. Había mucha más gente en la salida del ómnibus de Uruguay que en la de Alemania. Muchos más”, remarcó.

Una de las situaciones más curiosas, fue que los uruguayos volvieron a reunirse tras el Mundial de Sudáfrica. Durante el Mundial de 2010 se conocieron muchos de los celestes que viven en Alemania y si bien no habían vuelto a verse, el domingo se reencontraron en el estadio de Sinsheim.

Un punto aparte fue el final del partido. Los uruguayos permanecieron en las tribunas cantando el clásico ‘Soy Celeste’, tocando los tamboriles y bailando. Fue un largo rato que permanecieron recordando al país, mientras algunos alemanes también se quedaron para observar el espectáculo.

“Volvimos a Munich como 3:20 de la mañana de este lunes. Lo haría de nuevo 1.000 veces. Fue genial”, subrayó Martín.