El padre Federico Lombardi es jesuita, tiene 69 años y es desde hace casi seis el jefe de prensa del Vaticano. Fue designado por Benedicto XVI en julio de 2006 en reemplazo de Joaquín Navarro-Valls, que estuvo 22 años al frente de la oficina de información. Antes de asumir, Lombardi era director de la Radio Vaticana y de la televisión vaticana CTV, puestos que hoy conserva. Cuando fue designado y le preguntaron al Papa cómo sería el nuevo director de prensa, su Santidad destacó la experiencia de su nuevo vocero: “Ya lo conocen, no empieza desde cero. El padre Lombardi es un gran experto y ustedes lo saben. Tengamos confianza en él”, dijo el Pontífice.

Hoy Lombardi vive en el Vaticano y por sus manos pasa toda la comunicación de la Santa Sede al exterior. De hecho, en una ocasión manifestó que no le terminaba de convencer que lo llamaran “portavoz del Papa” porque no cree que sea necesario “explicar el pensamiento o las acciones de Benedicto XVI, porque él lo hace de una manera extraordinariamente clara y rica”.

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Su labor, más bien, depende estructuralmente de la Secretaría de Estado vaticana y consiste en ser un intermediario entre la Iglesia y la sociedad. Entre los tiempos de una y las exigencias de la otra, según explicó en un coloquio en el VIII Seminario Profesional de Oficinas de Comunicación de la Iglesia, organizado por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma.

“Está claro que hoy la Iglesia tiene que ser siempre inmediata, dar respuestas inmediatas. Y eso no es siempre posible. Tengo el deber de abreviar los tiempos en la medida de lo posible. Para eso intento actuar seguro, más que apurado”, relató. Según él, el dilema de los tiempos eclesiales “es un clásico”, pero aun así la situación ha cambiado “muchísimo” en los últimos diez años.

Por una parte, porque se desarrollaron más los medios y los modos de comunicación y por otra, porque cada vez se espera de la Iglesia una respuesta “más rápida y más inmediata”.
A veces el padre Lombardi tiene armas para responder a estas exigencias instantáneas: cuando las interrogantes requieren una respuesta inmediata que está a su alcance. En esos casos suele contestar de inmediato o, a lo sumo, consultar a la Secretaría de Estado, órgano del que depende su labor. Pero muy frecuentemente debe responder a asuntos más importantes y serios, y entonces debe consultar a varios dicasterios para obtener la respuesta exacta y comprobada. “Ciertamente, en esos casos los tiempos pueden ser más largos. Pero es necesario, no vale la pena hablar sin seguridad”, apuntó el jefe de prensa, antes de reiterar: “Si hablo de algo, tengo que hacerlo del modo adecuado, con amplitud y seguridad”.

A raíz de una pregunta de El Observador, el padre Lombardi habló sobre el reciente viaje del Papa a México y Cuba. Durante su estancia en la isla el Santo Padre se refirió varias veces a los “presos” y no a los “presos políticos”, tal como se lo reclamaba la disidencia. Esa decisión responde a que “hay diversas opiniones respecto a los motivos por los que esas personas están presas y no corresponde al Papa entrar en esas razones”, explicó el sacerdote. De todas formas, destacó, en sus discursos Benedicto XVI “habló varias veces sobre los presos y se interesa por todos ellos, incluso aquí en Roma a veces va a la cárcel y los visita a todos, no solo a algunos”.

Pero en Cuba no visitó a los encarcelados, concedió el comunicador. Y acotó que, de todas formas, “en sus discursos el Papa los ha tenido presentes”. “Varias veces dijo que se refería a todos los cubanos. Habló del problema de la libertad y de la mejora de la sociedad con la participación de todos. Su mensaje era muy abierto”, agregó.

Entre los documentos que la Secretaría de Estado le pide que transmita y los informes que prepara a raíz de problemas que detecta, el padre Lombardi tiene una ocasión bastante regular de reunirse con el Santo Padre. Se trata de las audiencias con jefes de estado, después de las cuales él elabora un comunicado de prensa para distribuir al resto del mundo. “Generalmente tengo un breve coloquio con el Papa después de estos encuentros y verifico lo que él me dice con el secretario de Estado, que se entrevista con el jefe de Estado que se reúne con el Papa. Entonces elaboro un comunicado que coincida con las dos versiones. El texto definitivo emana de la oficina de la Secretaría de Estado y yo contribuyo escuchando al Papa y comunicando lo que él me transmite”, apuntó.

Reacción ante abusos

Ser jefe de prensa del Vaticano implica lidiar con temas candentes y dolorosos. Uno de ellos fueron las historias de abusos sexuales cometidas por sacerdotes en las décadas de 1980 y 1990 y hechas públicas en 2010. La Iglesia pidió disculpas y reformó su código de actuación ante delitos cometidos por sacerdotes, pero también significó un desafío comunicacional para la institución. Interrogado acerca de cómo reacciona ante casos tan complejos, Lombardi respondió que “es inmensamente difícil”, y al explicarlo se le entrecortó la voz. “Son testimonios absolutamente terribles e impresionantes. Son historias de un sufrimiento muy grande”, concluyó Lombardi.

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