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¿Qué valor tiene que Uruguay haya sido sede, esta semana, de la Attack New Holand 2014?
Es un orgullo para Uruguay, habrás visto que en toda la indumentaria, en el merchandising que se le entrega a los participantes que llegan desde muchos países de toda América Latina, dice “Attack Uruguay 2014”. Es reconfortante para todos quienes integramos la marca New Holland en Uruguay, desde nosotros que somos los representantes, pasando por todo el equipo de Corporación y llegando hasta los usuarios que incluso muchos de ellos colaboran con esta actividad, que se haga un evento de esta naturaleza, que nos permite capacitarnos para seguir mejorando. Y es muy satisfactorio que se haga en nuestro país por tercer año en forma consecutiva además.

¿Cómo visualiza el mercado de tecnología en maquinaria para la agropecuaria nacional?
Todo lo que sea mecanización, que permite ventajas como un ahorro en la necesidad de mano de obra, mayor efectividad en el trabajo, más precisión en cada una de la tareas, etcétera, es adoptado en Uruguay. Eso el Attack New Holland lo demuestra. Es una actividad que se hace acá, entre otras cosas, porque acá está el parque de maquinaria New Holland más amplio, más variado, de toda América Latina.

¿Qué puede decirnos sobre la evolución del posicionamiento de New Holland en el mercado uruguayo?
New Holland hoy es una marca de primer nivel, porque Corporación ha hecho y está haciendo fuertes inversiones, tanto en infraestructura como en capacitación, teniendo mayor presencia en los diferentes puntos del país, con diferentes servicios más allá de la propia tecnología y el respaldo que se brinda con cada máquina, como las propuestas de financiación o la venta de equipos usados –usados con origen definido– que hacemos la distribución de la información con El Observador. Eso es algo que es único entre las empresas del sector, en Corporación tenemos un enfoque específico para la maquinaria usada, pensando en muchos de nuestros clientes, para darle un valor y generar un mercado.

¿Cuánto influye, en el logro de la rentabilidad, disponer en el campo de la maquinaria 100% adecuada para cada suelo, para cada sistema productivo?
Influye mucho. Por decir algo, una muy buena capacidad de cosecha de trigo o cebada influye en asegurar la calidad, sobre todo en el trigo que siempre es vulnerable, y a su vez en la correcta liberación del rastrojo para realizar la siembra de segunda. Sabemos, por los técnicos que investigan tanto en el Instituto Nacional de Investigación Agrícola como en la Facultad de Agronomía, que cada día que avanzamos en diciembre perdemos 50 kilos por hectárea en rendimiento de soja de segunda. Si tenemos una buena capacidad de cosecha y también de siembra lo vamos a notar. Lo vimos este año, había cultivos que rendían hasta el doble por el solo hecho de contar con la tecnología adecuada para las diversas actividades. Después hay nuevas tecnologías en herbicidas que hacen que se necesiten determinados sistemas de pulverización, y también hay nuevas tecnologías en semillas que hacen que con buena tecnología se logre una eficiencia que hace que se pague sola la plantadora, que además es una fuerte inversión.

¿En qué está priorizando hoy sus esfuerzos Corporación de Maquinaria?
Corporación no vende maquinaria, vende sistemas de trabajo. Un sistema de trabajo es alguien que compra una cosechadora, pero también la tolva para desagotarla, el carro para el cabezal... más todo lo que implica el respaldo a esa tecnología considerando que lo que más le importa al productor no es que la máquina sea linda, sino cuántas hectáreas le permitirá cosechar y cómo le hará esa cosecha.

¿Cómo ve al negocio agrícola?
Tiene algunos bemoles, que hay que pasarlos. Más de una vez en el último tiempo he dicho que todos en estos años de crecimiento ayudamos a inflacionar el negocio, ahora tenemos que tratar de desinflacionarlo. Los costos se han encarecido mucho, los riesgos han aumentado y hay que repensar los esquemas de trabajo en un sistema ganar-ganar, como cuando en plena crisis, saliendo de la década de los años 90 y entrando en la de 2000 empezamos con la soja, con la siembra directa. Todos estos años posteriores hubo un crecimiento brutal del sector, que lo seguirá teniendo, pero para que lo siga teniendo y que sea algo sustentable hay que reformular algunas cosas, que en parte implica pasar seguramente por alguna crisis que quizás la estemos comenzando a pasar.
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