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Bouchra Bagour, madre de un niño de tres años, que concurre al colegio Sorgues en el sur de Francia, fue condenada a un mes de prisión por vestir a su hijo, Jihad, de tres años, con una camiseta que además de su nombre y su fecha del nacimiento -11 de setiembre- llevaba la frase "Yo soy una bomba".

La justicia francesa entendió que la prenda del pequeño, obsequio del tío, es una apología al crimen. La mujer debió, además, pagar una multa de dos mil euros. El tío del niño no escapó: dos meses de cárcel y cuatro mil euros de multa.

"Vivimos una época extraña. Asistimos a la evocación sin complejos del terrorismo. No quiero ver esas inscripciones en las escuelas ni en los tribunales", habría dicho el fiscal del caso.

Los involucrados se justificaron diciendo que había sido simplemente una broma, pero la Justicia no lo entendió de esa forma.

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