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"¡Y dale con Pernía!”, respondió Marcelo Gallardo cuando un periodista le preguntó por enésima vez por Diego Placente. La conferencia de prensa, de unos 10 minutos, estaba en un punto crítico porque el entrenador de Nacional ya había olfateado preguntas con segundas intenciones.

En la década de 1980 el cómico argentino Mario Sapag imitaba a César Luis Menotti cuando le preguntaban por qué convocó para el Mundial de 1978 a Jorge Olguín en vez de Mariano Pernía y el Flaco, personalizado por Sapag, contestaba: “¡Y dale con Pernía! Pernía es triste, Olguín es alegre”.

El último encuentro de Gallardo con la prensa –este jueves al mediodía en el Parque Central–, antes de la final de este sábado, se desarrollaba con tranquilidad. “El equipo está casi definido, pero me tomaré hasta mañana (este viernes) para confirmarlo porque no se lo confirmé a los jugadores. Mañana (este viernes) previo al entrenamiento se los voy a decir”, expresó el DT.

La segunda pregunta se refirió a si su continuidad dependía del título o no: “No he querido hablar por respeto a lo enfocados que estamos en el campeonato; estamos disfrutando esta semana y exigiéndonos de la mejor manera posible para lograr el objetivo que es ganar el título. Mas allá de que el gerente deportivo me dijo que el club desea mi continuidad y lo tomé de buena manera, lo vamos a hablar a partir de la semana que viene”.

Después evadió contestar si tenía ganas de continuar dirigiendo a Nacional: “Yo sigo con ganas de terminar bien este campeonato. Tengo muchas cosas en la cabeza con respecto al partido, no me quiero desviar en perturbarme con otra cosa. Con el partido del sábado tengo mucho”.

“Después, ¿nada raro?”, le preguntaron. Ahí fue cuando, manteniendo la calma como es habitual en él, salió del cauce. “Si vos no tenés nada raro para comunicarme… ¿Vos qué pensás? ¿Algo raro?”, respondió y agregó: “No creo que haya ninguna situación diferente a las que manejamos hasta ahora”.

El asunto se agravó cuando un periodista le insinuó que Placente había sido criticado durante su pasaje por Nacional y que arriesgaba con su inclusión.

“¿Por quién?”, preguntó Gallardo. “Por mucha gente”, respondió el periodista. “Es una opinión tuya. Será arriesgado para vos, eso de generar una inseguridad no está bien. En los últimos partidos viene jugando bastante bien como el resto del equipo. Son preguntas que generan un mensaje no tan positivo y si tenés algo que opinar se lo decís al jugador”, fue el consejo del técnico para el hombre de prensa.

Después le ofreció cambiar de roles: “Venís vos de este lado y yo te hago una pregunta, si vos venís yo te pregunto”. Pero no encontró eco, hasta que le volvieron a consultar sobre la inclusión de Placente y se acordó de Pernía.

El encuentro continuó con normalidad: “Quienes aprovecharon sus oportunidades se quedaron en el equipo, esto siempre fue así. A Israel (Damonte) le tocó sufrir algunas lesiones, tuvo que salir, después le costó volver y cuando lo hizo (Facundo) Píriz estaba jugando bien y se quedó con el lugar. No hay ninguna razón, más allá de los nombres, para hacer cambios si los que vienen jugando lo están haciendo bien. Es el criterio con el que nos manejamos y los jugadores nos entendieron a la perfección. Cuando las cosas son claras y honestas se conforma el grupo extraordinario que tenemos, donde hay una permanente sana competencia y eso genera que todos mejoren. Así respondieron durante todo el año. Mucho más en este semestre, donde tuvimos muchas dificultades. Igualmente, siempre nos hemos repuesto y eso gracias a la fortaleza anímica del grupo”, añadió.

Manteniendo la postura de un lord inglés, sin levantar la voz, Gallardo exteriorizó su molestia con algunas preguntas que entendió estaban fuera de lugar. La conferencia transcurrió con momentos de tensión y de humor. Y de recuerdos, como esa alusión al sketch de Mario Sapag.