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A la asociación civil, comedor, merendero y club de amigos Sonrisas se le vino la noche. UTE cortó ayer el suministro de luz de la sede, ubicada en el 5001 de la calle Copetti, ombligo del barrio Tres Ombúes, por estar atrasada en los pagos. Desde 1999, Sonrisas es junto a la Policlínica (cerrada por reformas desde marzo de 2010), el centro cultural, social y asistencial referente de la zona, que trabaja con una de las comunidades más cadenciadas de la ciudad, la de la Cantera del Zorro, donde el gobierno anunció que desembarcará con políticas integrales de seguridad y desarrollo social.

En la tardecita del martes, unos 20 niños acompañados de padres participaron de una jornada de cine en la sede de Sonrisas. Allí se reúnen y descansan los participantes del programa del Mides Uruguay Trabaja, que están remodelando la plaza de Tres Ombúes. También tiene su sede el programa Equipos Territoriales de Atención Familiar del Mides. Además, funciona la biblioteca Líber Falco, la asociación El Abrojo, que dona ropa, trabaja con niños y contribuye en la inserción laboral de la comunidad, y la ONG El Alero, que los martes se reúne con adictos a las drogas y sus familiares para seguir los tratamientos.

Una bolsa de box fue lo que quedó del programa Knock out a las drogas. También funcionó un Caif y un merendero, que por falta de fondos, abre solo en vacaciones de julio.
“En el barrio están casi todos colgados de UTE, y nos cortan la luz a nosotros, que pagamos UTE con la plata que donamos”, dijo a El Observador Mario Sánchez, presidente de la Asociación Pro Fomento Tres Ombúes y vicepresidente de Sonrisas. La empresa de transporte Come, cuya línea 524 es la única que ingresa al barrio, también realiza aportes para financiar a la institución.

Además, una vecina da clases de computación a niños y adultos de forma honoraria. Cinco computadoras fueron donadas por ANCAP. Otras cinco envió ayer ANTEL. Es una buena noticia para los delincuentes. Al cortar la luz, tampoco funciona la alarma. UTE llegó en mayo para regularizar la conexión eléctrica de la zona. “Primero nos dijeron que le faltaba tierra”, dice Esmeralda Pereyra, expresidenta de la asociación y hoy colaboradora. Es, por ejemplo, la persona que paga con dinero de su bolsillo el taxi en el que llegan las nuevas computadoras enviadas por ANTEL.

Funcionarios de UTE volvieron en agosto. “Ahí uno me dijo que teníamos tierra y le pedí que pusiera un contador”, agrega Pereyra. El contador fue instalado la semana pasada y ayer cortaron el suministro por facturas impagas. Pereyra explica que deben desde agosto, porque desde aquella inspección de UTE no llegaron más facturas.
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