La sensación es extraña para el puñado de uruguayos que están en medio de la fiesta de los ecuatorianos, que celebran su clasificación al Mundial. Cada uno está en su lugar, por lo que propusieron en el Atahualpa para aspirar al objetivo.
La sensación es extraña para el puñado de uruguayos que están en medio de la fiesta de los ecuatorianos, que celebran su clasificación al Mundial. Cada uno está en su lugar, por lo que propusieron en el Atahualpa para aspirar al objetivo.
Sin embargo, en medio de la desilusión, la derrota tiene para los celestes un sabor diferente al que siempre transmite porque a una fecha de la finalización de la s Eliminatorias, Uruguay aseguró el quinto lugar en la tabla de posiciones y con ello la posibilidad de pelear en el repechaje ante Jordania la clasificación a Brasil 2014.
Los días, el desenlace del repechaje y el transcurso del tiempo podrán brindarle al partido de ayer otro marco, pero no podrá borrar la imagen de Uruguay, que no hizo un buen partido y cuando en el segundo tiempo decidió salir a buscar el triunfo no ejecutó un plan que le brindara lucidez futbolística.
Falló la selección en la noche en la que debía demostrar su verdadero valor, porque tenía la oportunidad histórica de ir directo al Mundial. Pero no fue así.
Definitivamente, las Eliminatorias son para Uruguay una experiencia para sufrir. No importa qué futbolistas la jueguen, ni quien dirija, el clasificatorio mundialista para Uruguay es sinómino de sufrimiento.
De cuarto a quinto
Aquello que tanto le costó siempre a Uruguay, como asegurar el quinto lugar en la tabla de posiciones para ir a pelear en el repechaje la clasificación al Mundial lo firmó con una derrota que dolió por la forma en la que jugó la selección, y porque nunca desarrolló un juego como para sostener la ilusión de ir directo a Brasil.
Sin sorpresas, Uruguay planteó el mismo partido que cuatro años antes en el Atahualpa, y rápidamente empezó a sufrir por una cuestión natural: Ecuador propuso el juego muy cerca del área de los celestes, y los dirigidos por Tabárez procuraron resistir el mayor tiempo posible.
El partido tenía un solo sentido. Lo único que podía alterarlo era un pelotazo, una acción fortuita cerca del arco de los anfitriiones o alguna genialidad del goleador Luis Suárez.
De todas formas, en ese arranque Uruguay procuró romper el molde natural que tenía el juego y durante 10 minutos Ecuador brindó algunas señales de debilidad, entonces los celestes salieron del ahogo y a jugar por unos minutos un poco más adelante, pero rápidamente Ecuador volvió el partido al lugar que quería, cuando en la primera acción de riesgo, a los cuatro minutos, se lo perdió Enner Valencia, cuando en una pelota quieta se coló entre los defensas uruguayos y definió afuera.
Cuando Ecuador volvió a monopolizar el juego, a los 17 minutos, Lugano le cometió una infracción a Enner Valencia que le costó la amarilla y un tiro libre cerca del área. A los 24’ Enner zafó de la marca de Godín y remató afuera. Y a los 28’ Muslera salvó un remate de Montero. Y a los 30’, Godín la quiere sacar, rebota en Valencia y el de Manchester United, hizo todo lo que cabe, carrera, centro y pase de gol, para Montero que entró por el segundo palo y 1-0.
Obligado por las circunstancia Uruguay se soltó un poco, solo un poco, porque nunca tuvo capacidad para generar el fútbol que el equipo necesitaba para llegar al triunfo, entonces sufrió el peor momento del partido, porque quería el empate pero sin argumentos. El equipo dejó espacios, defensivamente dio hándicap y si no amplió diferencias Ecuador fue por las manos de Muslera.
En el final del primer tiempo, Uruguay pudo conseguir de tiro libre de Suárez el empate, pero lo evitó el golero Domínguez.
Obligado, salió a pelear
En el complemento el técnico cambió la estrategia, pero adelantar a Maxi Pereira a la línea de volantes no le aseguró fútbol. El equipo siguió huérfano de ideas y, para colmo de males, como en la primera rueda de estas Eliminatorias, el lateral izquierdo sufrió a Valencia. Fucile no pudo con el ecuatoriano. ¡Cuánto extrañó la celeste a Martín Cáceres! Entonces, ya jugado, Tabárez echó el resto, con cambios que suele ejecutar solo en situaciones extremas, porque sacó marca para poner fútbol y en ese arriesgado juego, para su estilo, apeló a los que siempre le resolvieron los problemas: mandó a la cancha Forlán por Maxi Pereira, para ordenar el equipo, pero no fue suficiente. Luego intentó con Alejandro Silva, que ingresó por Gargano, pero tampoco resultó. El equipo no tenía armas para quebrar a un Ecuador que pudo ampliar ventajas. No alcanzaban los nombres, ni los millones de dólares que valen.
Por eso ganó Ecuador, que clasificó al Mundial y dejó a Uruguay, que se benefició con los puntos que dejó Venezuela, en el lugar que ocupó en tres de las últimas cuatro Eliminatorias.Definitivamente Uruguay no puede disfrutar las Eliminatorias.
La estrategia y los jugadores
Tabárez planteó la misma estrategia que en 2009, con una figura táctica 5-3-1-1 que pretendía minimizar los efectos del buen juego de los ecuatorianos en el arco del rival.
Cuando Uruguay defendía, Cavani pasaba a ser el cuarto volante del equipo que con gran sacrificio realizaba el desdoble para defender y luego lanzarse al ataque. En el inicio, la misión de Cavani pasaba por ayudar a Cristian Rodríguez en la contención de Paredes y colaborar con Fucile para contener a Valencia. Con los minutos, el de PSG ya no fue tan generoso en el esfuerzo. Con esa propuesta, Suárez quedó solo arriba.
Con ese panorama ultradefensivo de Uruguay, Ecuador manejó la pelota y las acciones de riesgo. La estructura de Uruguay se sostuvo mientras Fucile pudo con Antonio Valencia y Cristian Rodríguez controló a Paredes, lo que duró muy pocos minutos, porque cuando el de Manchester United encontró el punto a su juego, las debilidades de Fucile y los espacios para correr generó un caos en el sector izquierdo de la defensa.
Tácticamente los celestes no cambiaron la figura después del gol, pero sí la disposición en el campo. Uruguay ya no estaba recostado sobre el arco de Muslera.
En el segundo tiempo, Tabárez modificó mantuvo los mismos hombres pero lo transformó en un 4-4-2, con Giménez de lateral derecho y Maxi Pereira de volante por derecha.
A los 64’, con el ingreso de Forlán por Pereira, plantó un 4-3-3, con Suárez, Cavani y Forlán, pero de nada sirvió, porque el equipo estuvo desconectado.
Para reforzar el fútbol, mandó a la cancha a los 71’ a Alejandro Silva por Gargano, dejó solo a Egidio, pero no alcanzó y quedó demostrado que sin grandes rendimientos individuales no hay estrategia que, por más efectiva pueda ser, sostenga los éxitos.