A Tabárez se la hacen difícil
Uruguay recibió 16 goles en los últimos seis partidos, las opciones de recambio que puede tener el entrenador están sin ritmo futbolístico y en marzo se juega gran parte de la clasificación al Mundial de Brasil
Hacer el ejercicio de sentarse frente al televisor y decir que Tabárez tiene que cambiar la defensa es muy fácil. Al fin y al cabo, el hincha de fútbol –que puede saber tanto o más que el entrenador– está en su juego. Está en su derecho de pedir al futbolista que quiera, que nadie le va a gritar: “Te equivocaste”.
El 7 de setiembre, Uruguay perdió 4-0 con Colombia. Ese día se terminó el invicto celeste de 18 partidos. Luego: 1-1 con Ecuador en Montevideo, 0-3 con Argentina en Mendoza, 1-4 con Bolivia en La Paz, 3-1 con Polonia y 1-3 con España.
Desde 2007 hasta setiembre pasado, cuando ingresó en el declive futbolístico, que impactó por los puntos que perdió y la cantidad de goles que recibió, Tabárez contó con una dupla que tuvo su momento de gloria. Lugano-Godín jugaron juntos 15 de los 20 partidos de las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, cuatro de los siete juegos del Mundial y en el camino a Brasil 2014 llevan siete en 10. Y cuando por lesión faltó Godín, en el Mundial y en la Copa América, el técnico siempre tuvo un ángel que le acompañó: Victorino realizó partidos perfectos, Scotti se transformó en un bombero de lujo –el técnico lo utiliza para resolver problemas puntuales, no para perpetuarlo en la zaga– y Coates como figura y grata revelación, que surgió en la Copa América como el sucesor para la defensa de Uruguay. Lejos de seguir en ese camino, Victorino no juega desde setiembre del año pasado por una lesión en el tendón de Aquiles, Scotti actúa en el torneo local y el joven ex zaguero de Nacional elevó el grado de exigencia cuando pasó a Liverpool, pero juega muy poco (10 partidos en siete meses).