Tenía que ser en Montecarlo. Un templo sagrado para Rafael Nadal. Ahí, después de siete finales perdidas en forma consecutiva ante Novak Djokovic, el español volvió a sonreír. Al fin pudo con el serbio. Lo despachó en 78 minutos con un aplastante 6-3, 6-1 y se coronó por octava vez en forma consecutiva en el Masters 1000 del principado de Mónaco.
Acá solo mando yo
Después de perder siete finales consecutivas ante Novak Djokovic, Rafael Nadal se dio el gusto de volver a derrotar al serbio y a conquistar Montecarlo, torneo que ganó por octava vez consecutiva