ver más
Falta un punto para ganar la Tabla Anual y después las finales. El título de campeón Uruguayo está tan cerca y tan lejos a la vez...
Son objetivos y tenemos que tener la mira puesta en el objetivo. Mucha gente ya me habla del después del domingo, pero yo pienso en el domingo. A nosotros todos los rivales nos han jugado, como tiene que ser, a muerte, no nos han regalado ni un metro de campo y nosotros hemos salido de la misma manera. Y sabemos que frente a Fénix será un partido muy complicado, muy difícil, pero estamos con una fe y una confianza tremenda.

No será fácil porque Fénix se juega el orgullo.
Mas allá de todas las conjeturas que pueda haber, hay una realidad: jugar contra Defensor te engalana, te viste. Sacarle puntos a Defensor es una cosa que motiva, entonces lo tenemos muy claro, aparte jugamos con nuestra gente que va a estar eufórica. Tenemos que hacer un partido muy intenso, pero también muy pensante.

Está llevando mucha gente Defensor.
Eso es una satisfacción muy grande porque más allá de todo lo que transmite este equipo de adentro hacia afuera, es muchísimo y la gente se da cuenta. Nosotros estamos haciendo ver (el partido) a la gente al borde del alambrado en el Franzini, y eso cuando yo miro es la transmisión de los jugadores de adentro del campo, porque no es fácil transmitir, y este grupo lo ha hecho.

¿Qué tiene su equipo para haberse mantenido arriba todo el año, siendo lo difícil que es pelear contra los equipos grandes?
Tiene un grupo de hombres y de gente que se dieron cuenta lo que significa, primero jugar en Defensor, la oportunidad de jugar en Defensor, que Defensor te dé la chance de jugar. Pero aparte de darte cuenta las virtudes y defectos que tenemos, todos tenemos que tirar para el mismo lado, parejos. Acá el grupo no se toca. Y el trabajo. Yo digo que vos jugás como entrenás: si vos entrenás a media máquina vas a jugar a media máquina y si vos entrenás al mango vas a jugar al mango. Es así. Y que el jugador entienda el por qué de cada entrenamiento ayuda, y es una base cierta para formar los cimientos.

Hay mucha personalidad, especialmente en jugadores jóvenes.
Todos los pibes que vienen de abajo en Defensor juegan bien, porque jugar en Defensor no es fácil, no hay un jugador que vos digas 'qué mal que juega ese pibe', no, todos juegan bien. Defensor te acostumbra de chico a enfrentarte a los grandes, a ser rebelde, esa es la historia de Defensor, la rebeldía. Ahora, si no tenés personalidad es muy difícil jugar en Defensor. Es la columna vertebral del equipo, los pibes en la cancha se apoyan en los grandes, porque los grandes están para exigirse ellos y exigirle a los demás, eso es clarísimo.

¿Hay muchas conversaciones internas entre los técnicos, los jugadores más grandes y los juveniles?
Nosotros plantamos la idea, los jugadores que vinieron son mirados con telescopio, todos los refuerzos que hemos tenido, en el período anterior –Cardacio, Maulella–, en este período –Carrera y Waterman–, son jugadores muy estudiados, que pegan en el grupo, que entienden la filosofía. Acá el futbolista estando un año en Defensor es muchísimo tiempo para perderlo, no podés pasar por Defensor y no hacer nada. Y esas son cosas que se generan, las empezamos a hablar y lo que significaba cada trabajo. Si no me entrenan como se juega no tienen lugar.

¿Le gusta el Campeonato Uruguayo?
No. Acá que los tres primeros le hayamos sacado 35 puntos a los cuartos no me parece bien, algo está mal. Es económico, de infraestructura, es de solidez dirigencial para bancar técnicos, hay muchas cosas que están pasando en el fútbol uruguayo. No puede ser que los primeros tres equipos le saquen 35 puntos al cuarto, y eso no me parece bien. Es una crítica que hago.

¿Cuáles pueden ser los motivos por los que haya tanta diferencia?
Para mí hay problemas económicos muy grandes, diferencias de infraestructura. Por ejemplo yo le agradezco a los dirigentes hasta el día de hoy todo lo que nos han dado, en este período que se jugó un campeonato de doble jornada, la concentración antes y después, la alimentación, la recuperación de los jugadores, la fisioterapia, la parte médica, los suplementos alimenticios. Hay muchas cosas que juegan, yo sé y estuve en equipos con carencias económicas, pero esas diferencias se están marcando y para mí es algo que hay que atacar constantemente, porque 35 puntos de diferencia me parece un disparate.

Tal vez hay muchos clubes en Primera para un mercado chico como el uruguayo.
No, yo digo que está bien, porque en el fútbol uruguayo tenés que jugar. Éramos los que menos jugábamos. Lo que acá hay que hacer es un cambio en el interior; es inconcebible que Salto, con los jugadores que saca, no tenga un equipo en Primera División. Pero hay que poner equipos que representen al departamento, hay que hacer algo, pero económicamente el fútbol uruguayo, más allá de lo que te den por el Mundial, más allá de lo que te pueda dar la televisión, el fútbol uruguayo tiene que generar muchísimo más.

En ese sentido la selección uruguaya es una isla dentro de nuestro fútbol.
Si, no tiene nada que ver. El Campeonato Uruguayo es pasional y no racional, la selección es racional. Pienso que hay cosas a corregir, por ejemplo el sistema de venta de entradas, que ha sacado gente del fútbol. El trauma que se genera con el miedo a lo que pase en el estadio. Hoy buscan soluciones que arreglan hoy, pero tenemos que pensar de acá a 10 años, qué va a pasar con la pasión, con los pibes que no van en este momento al estadio por miedos de las madres, hay muchas cosas para hablar. A mí me preocupa muchísimo porque hoy tapamos un agujero, pero esto para mí va a tener un desencadenante malo de acá a 10 o 12 años. Nosotros fuimos criados así, llevándonos al fútbol, y que no ten lleven al fútbol te genera que no tenés la rutina, que no tenés la costumbre, y el fútbol es una costumbre. l

Temas:

Fénix

Seguí leyendo