Con el pitazo final del chileno Enrique Osses los corazones reventaron. Desde el segundo gol de Vélez Sarsfield, los hinchas de Peñarol estaban paralizados. La euforia del primer tiempo, cuando Mier abrió la cuenta y parecía imposible que Vélez lo sacara de la final, se transformó en rostros serios, uñas comidas, corazones paralizados. Parecía que se acababa el mundo.
Ahora tienen el presente para gozar
Los hinchas de peñarol se regodeaban con la historia del club, ahora disfrutan la actualidad