La camiseta número 8, esa que estuvo durante más de un año colgada de una percha y sin ser utilizada, estuvo por todos lados en el Campeón del Siglo. Era la única que vestían todos en la cancha y en las tribunas. Era la despedida que nadie quería, porque el hincha de Peñarol sabe que van a pasar muchísimos años, pero muchísimos ¿eh?, para que se vuelva a ver un ídolo así en el club.
Ahora Tony es leyenda
Antonio Pacheco, el último gran ídolo de Peñarol, tuvo su partido homenaje