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Kuwait ganaba 6-0 y seguía buscando el arco rival. La actitud ofensiva molestó a los jugadores libaneses, quienes reaccionaron con violencia. Luego, ni unos ni otros se cansaban de golpearse en el campo de juego. Entonces ingresaron algunos militares a la cancha y decidieron resolver el asunto descargando disparos.

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