Ana Torrejón: "Lo femenino es un término muy vaciado de contenido"
La experta en revistas femeninas que trabajó en publicaciones como Claudia y Elle y ahora dirige el Harper’s Bazaar, pasó por Montevideo invitada por Sedal y habló de los “contratos de lectura” con sus clientas
Ana Torrejón estudió letras y periodismo y empezó como cronista. Harper’s Bazaar es la tercera revista femenina que dirige. La primera fue Claudia. La segunda fue Elle, donde estuvo 14 años. Con “Bazaar”, como le dice Torrejón, empezó hace poco más de un año. Si bien carga en las espaldas con un siglo y medio de tradición, dice que pretende darle a la versión argentina de la revista una mirada fresca y desprejuiciada. No tiene empacho de definirse como “feminista”, aunque el término esté un poco demodé, y se proclama defensora de las camisas del Altiplano de Evo Morales. “Queremos construir contratos de lectura y contratos visuales con nuestros lectores”, dice, sentada en un sillón violeta dentro del salón Los Robles del LATU, donde se desarrolló la MoWeek y adonde llegó invitada por la marca Sedal.
Usted escribió en su cuenta de Twitter apenas llegó: “Río marrón, cielo gris, calma alrededor. Montevideo inspira”. ¿Qué le inspira Montevideo?
Yo tengo una relación con Montevideo muy profunda y en muchos aspectos. Al principio la descubrí en paseos y después con el correr del tiempo la descubrí en interacciones de la vida profesional y siento que he construido con los años un vínculo muy profundo que se retroalimenta y es porque estamos participando de procesos creativos y comunicativos muy afines.
¿Siempre hay que estar mirando a las metrópolis como referencia? Se puede crear tendencias desde América del Sur?
Depende de los medios y de los claustros académicos. Si desde los medios y las matrices de enseñanza buscamos respuestas profundas, entonces vamos a poder crear nuestras propias corrientes y tendencias. Si nuestras matrices son banales entonces vamos a seguir subiéndonos a lo global. Que no está mal, pero las expresiones locales son diferentes.
En Argentina se generan debates sobre cómo se viste Cristina Fernández de Kirchner, y en Uruguay muchas veces se critica a José Mujica por vestirse mal. ¿Qué tan importante es la vestimenta en un mandatario?
Nada me fastidia más que la representación del “deber ser”, porque eso no es la realidad. Los protocolos no deben ser los del siglo XIX. Las sociedades han evolucionado y mucho. El traje social masculino viene de aquella época. Los gobernantes se visten de acuerdo a lo que creen. A mí me parece maravilloso que “Pepe” Mujica haya ido al Colón con su chaqueta de protocolo habitual. Porque no le vamos a pedir que se vista como un dirigente situado a la derecha. Cuando Evo Morales utiliza una chaqueta típica del Altiplano para una cuestión protocolar está muy bien: esa es la manera en que cree que cumple con su representación simbólica. ¿Qué es lo femenino? Es un término muy vaciado de contenido. Un hombre puede ser femenino. Miremos a Cristina Fernández y Angela Merkel: las dos son dirigentes, las dos toman decisiones de cuál es la imagen que quieren tener en el universo de representación. Yo no opino sobre cómo se viste una persona determinada nunca. Estoy totalmente en contra de esos “opinólogos de red carpet” que dicen qué está bien y qué está mal.
Pero usted es la editora de una revista como Harper’s Bazaar, donde todo el tiempo se está bajando línea acerca de cosas buenas y malas sobre la moda.
Trabajamos de una manera mucho más técnica. Nosotros observamos las tendencias y las corrientes y las transformamos en discurso: mensajes escritos y códigos visuales. No hacemos un solo mensaje, tenemos una pluralidad de mensajes que se yuxtaponen. Para dar una idea general. Trabajamos para nichos multitarget. Construimos basados en nuestra estética y en nuestra ideología, en nuestros valores. Nuestras opiniones van más allá del “me gusta o no me gusta”, que son categorías muy poco útiles.
¿Cómo es el perfil de los lectores hombres de las revistas femeninas?
Harper’s Bazaar tiene 146 años de historia. Es la revista “femenina” más antigua del mundo. Esa es la definición. Pero nosotros no creemos que haya un periodismo para mujeres y para hombres. Hay un periodismo. No escribimos crónicas para mujeres. Escribimos para lectores, hombres y mujeres. Estimo que el 14% de nuestros lectores son hombres. Y ponderan esta postura de Harper’s Bazaar de leer la moda dentro de la trama de la lectura. Estamos en el camino de hacer Harper’s Bazaar Hombre.
Hace unos días estuvo en Japón y se quiso llevar un kimono tradicional. ¿Qué prenda se llevaría de aquí?
Tengo fascinación con prendas que se hacen acá en lana cardada. Una asignatura pendiente es tener un abrigo de Ana Livni. Me encanta lo que hace. Es algo que me debo a mí misma. En Uruguay siempre estoy descubriendo cosas fantásticas.
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