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Hay un hombre que corre alrededor de la cancha con un futbolista de la selección. Una, dos, tres, 10 vueltas. No acusa cansancio. Hablan de la vida. Uno vive en Montevideo. El otro en alguna parte del mundo.

Mientras tanto, en otro lugar de la concentración un hombre acomoda la ropa con paciencia. Sabe que en un rato deberá recoger toda la indumentaria con la que entrenó el grupo. Su recompensa será compartir un mate y un rato de charla con aquellos muchachos a los que conoce de botijas.

Walter Ferreira, kinesiólogo de profesión, y el utilero Edgardo Di Mayo, conocido en el ambiente simplemente como Minguta. Son las caras ocultas de la selección. Aquellos que trabajan en silencio y no les gusta aparecer en las notas. A la vista del público serían dos más de la delegación. A la vista de los jugadores son considerados dos de los hombres más importantes del grupo.

Y si no que lo diga el mejor jugador del Mundial, Diego Forlán, quien reveló a El Observador: “Nadie habla de ellos pero son tan importantes los dos que ni se imaginan”, comienza diciendo y luego se larga a hablar y brinda detalles de cómo los conoció.

“Los conozco desde hace muchos años. Al Mingu desde 1998 y a Walter mucho más porque él iba a Carrasco Lawn Tennis, trabajaba ahí y tenía relación con mi padre”.

A la hora de valorizarlos, Diego expresó: “Y los dos, no solo por lo profesional sino en lo humano, son como padres para nosotros. Con Mingu estoy desde juveniles. Aparte, ¡si la gente supiera las cosas que tiene que hacer! ¡El esfuerzo que hace! Cargar con los bolsos, cargar con todo, ahí lo valorarían mucho más a Minguta. La calidad de persona que es, un crack”.

Forlán se refirió al kinesiólogo Ferreira: “Y Walter lo mismo. Son parte del grupo porque son amigos de todos. Podría hablar de ellos horas. Les regalé cosas, a Walter y a Mingu les traigo cosas, no voy a decir puntualmente. Hace poco hice una cena con todo el plantel y le entregué la réplica del Balón de Oro para cada uno y para ellos también porque formaron parte de un momento especial y lo merecen. Minguta dice que yo soy el único ordenado. Él sabe que cuando me mueve las cosas me caliento. Lo increíble es que nunca están de malhumor ninguno de los dos, y eso que todos tenemos nuestros días”.

Y agregó: “¿Sabés lo que es tener buen humor todos los días con lo que hacen, con lo que viajan todos los días llevando las cosas y siempre estar con una sonrisa? Tienen un carácter muy especial. Tienen merecido todo”.

Otro que los conoce, por su pasado tricolor, es Mauricio Victorino quien brindó su pensamiento a El Observador: “Walter Ferreira es el uno, lo recuerdo por ser excelente persona, se ganó la amistad fuera del fútbol de muchos jugadores y ex jugadores que lo respetan y lo quieren muchos como persona. Yo me siento orgulloso de poder compartir momentos con él porque siempre es lindo y divertido estar con él”.

Y luego habló del utilero: “Con Minguta tengo menos contacto porque siempre está para arriba y para abajo. Andan juntos para todos lados con Walter y siempre es bueno compartir un mate con ellos y conversar. Minguta conoce a mi familia porque es de La Teja y siempre conversamos y nos ponemos al día de todo, de Progreso porque él es hincha de Progreso”.

El más nuevo, Sebastián Coates, tampoco escondió elogios: “A Walter yo lo tengo en Nacional y ahora me toca en la selección y es un fenómeno, siempre ayuda a todos los jugadores, no importa el escudo que tengan. Es una gran persona. Nunca le hice un regalo. Me parece que le debo alguna camiseta (risas). Y a Minguta lo conozco desde la sub 17 y es una gran persona que trabaja mucho para la selección. Son compañeros de aconsejar, más que nada en la sub 17 cuando teníamos más contacto y formaban parte de las charlas, te aconsejan porque tienen muchos años de fútbol”.

Si hay un detalle que todos destacan es la humildad de ambos. Nunca enojados. Jamás una palabra de más. Y toda la paciencia del mundo al servicio de la selección.

Y ahí va Walter, corriendo con un jugador, ayudándolo a recuperarse de una lesión. Allá está Minguta, dejando los zapatos y las chacletas de Forlán en el mismo lugar de siempre, no vaya a ser cosa que el mejor del Mundial se enoje.

Muchos años junto a la celeste
Walter Ferreira no es nuevo en esto de ser el kinesiólogo de la selección nacional. Además de su trabajo en los tricolores en el ámbito local, Ferreira trabaja con Uruguay desde hace varios años.

Ya en la época de Daniel Passarella como técnico en 1999, estaba a las órdenes del cuerpo técnico.

Algo similar ocurre con Minguta Di Mayo quien hace cerca de una decena de años que se sumó a los esfuerzos de la selección llevando toda la utilería del combinado.