Artesanos de la paz
La compañía sueca Cirkus Cirkör presenta en Uruguay un espectáculo circense de cuerdas y tejidos con una clara misión
Aquí no hay grandes carpas de colores ni maestros de ceremonias extravagantes. Los que salen al escenario no son animales disfrazados, entrenados para hacer sus gracias, ni payasos que reiteran los mismos gags exagerados de siempre.
El "
circo contemporáneo", que se presentará mañana en el Auditorio Adela Reta de la mano de la compañía Cirkus Cirkör, comparte pocas características con la matriz de la que proviene. Con una estética dominada por los tejidos y las cuerdas, la propuesta de la agrupación sueca, titulada
Knitting peace, se divorcia de la tradición en aspectos tan neurálgicos como la estructura, la premisa y los personajes.
En el caso de esta compañía, fundada en 1995, el motor artístico es una pregunta que el arte circense no se suele formular: ¿se puede alcanzar la paz? "El concepto surgió de varios artistas que trabajaron con cuerdas y tejiendo. La directora de la compañía (Tilde Björfors) conoció el nuevo circo en Francia, se enamoró y quiso llevarlo a su país, Suecia. Inspirada en Yoko Ono y John Lennon y en su idea de la paz mundial, ella pensó que los artistas de circo de alguna forma siempre pelean por hacer lo imposible y quiso hacer lo mismo con su show, que peleara por lo imposible: tejer la paz", explica a El Observador Alexander Weibel Weibel, equilibrista y músico de la compañía.
Con la intención de transmitir un mensaje al público y no limitarse al mero entretenimiento, los cinco artistas de Cirkus Cirkör utilizan la lana como metáfora de las distintas luchas personales por la paz.
"Hay gente que es muy enredada, que tiende a liarse como un hilo. Hay algunos que son como una línea recta y hay otros ordenados, como un patrón tejido", explica Weibel Weibel. A partir de esos conceptos, el espectáculo presenta diferentes personajes que llevan adelante proezas de equilibrismo, acrobacia y
danza con ese material, que además son mezcladas con canto y teatralización.
Amplias redes blancas, grandes bolas de hilo y cuerdas flojas son las herramientas preferidas para demostrar aquella lucha, que también se refleja en los rostros de frustración o logro de los artistas.
"No necesitamos colores o luces fuertes porque no va con la estética", que prefiere tonos monocromáticos, contraste con el negro y una iluminación dramática, explica la acróbata y cantante Tiziana Prota. "Es un espectáculo muy poético, muy visual, y es una mezcla de disciplinas que representa muy bien al circo contemporáneo", agrega.
La música en vivo, con violines, charangos y loop stations con distintas pistas de sonido, también es un elemento importante del espectáculo, que "permite más libertad". "El número nunca es el mismo: a veces el músico me sigue en el timming y a veces lo sigo yo. Es una comunicación más viva", señala Prota.
En su 20° aniversario, Cirkus Cirkör se ha presentado ante 1,2 millones de personas, en tanto que unos 320 mil niños y jóvenes han sido entrenados por los artistas en el colegio Cirkör Secondary School, de Suecia. Tras adquirir notoriedad en el país nórdico, la compañía proyecta "tejer la paz por el mundo", y viajar para transmitir su arte.
Con su gira sudamericana, Weibel Weibel señala que se procura "despertar sentimientos en el público, algo que cada uno lo relacione con su pasado o experiencia". Aunque las reacciones varíen según el país, el sentimiento, el llanto y la emoción son universales.