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"Su asesinato es un golpe en el mismo corazón del periodismo ruso. No será posible compensar su pérdida, ya que no haya nadie como Politkóvskaya ni lo habrá nunca", señaló Igor Yakovenko, secretario general de la Unión de Periodistas de Rusia (UPR).

La policía, que encontró una pistola Makárova y cuatro casquillos de bala en el ascensor, busca a un joven de estatura media y complexión delgada, que llevaba sobre la cabeza una gorra de béisbol negra.

El Fiscal de Moscú, Yuri Siomin, anunció la apertura de un proceso expediente penal por "asesinato premeditado" y añadió que "la versión que barajan los órganos de seguridad es que fue asesinada por el cumplimiento de su deber".

Politkóvskaya, que nació en Nueva York en 1958, había confesado en varias ocasiones haber recibido amenazas de muerte de los servicios secretos rusos, el Ejército y otras agencias de seguridad del estado a las que había criticado con dureza en sus artículos.

Gorbachov manifestó su confianza en que "el asesinato no quede sin castigo" y adelantó que el diario "conducirá una investigación independiente al respecto".

Autora de cientos de artículos y muchos libros, traducidos a varios idiomas, entre ellos el español, comenzó a trabajar como periodista en el diario "Izvestia" en 1982 y desde 1999 escribía para "Nóvaya Gazeta", la publicación más crítica con el Kremlin.

"Este es un asesinato político. Ella era una mujer valiente que tenía muchos enemigos. Su muerte es una gran pérdida para la sociedad civil", señaló Liudmila Alekséyeva, presidenta del Grupo Helsinki.

"En el pasado la amenazaron más de una vez, recibía amenazas telefónicas relacionadas con su activa participación en la sociedad civil", agregó.

En sus libros, la periodista criticaba la política de mano dura de Putin en Chechenia y la participación diaria de los soldados rusos en el secuestro y violación de chechenes con el beneplácito de sus superiores.

La periodista, que relató esta experiencia en sus libros, criticó la operación de rescate emprendida por los servicios de Seguridad rusos que se zanjó con 169 muertos: 128 rehenes y 41 terroristas.

La mayoría de políticos rusos -oficialistas, nacionalistas y liberales-, coincidieron al señalar que el asesinato había sido políticamente motivado.

La nota discordante la puso el líder del Partido Republicano, Vladímir Richkov, quien apuntó que tras el asesinato "vislumbra la pista chechena".

(EFE)

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