Fueron tantas las piedras en el camino que la campaña del Danubio de Leonardo Ramos termina sorprendiendo. Antes de empezar el torneo, el técnico asumió la decisión de no pedir refuerzos hasta que los jugadores no estuvieran al día. Puso en juego su cargo. Si perdía lo echaban. En el camino pasaron la mil y una: lesiones, enfermedades, ventas, deudas y más deudas. Y hasta peleas internas a la vista de las cámaras. Pero nada ha sido capaz de derrumbar a un equipo que, con escaso presupuesto, con un plantel reducido y con muchos jóvenes, se encuentra a cinco fechas de ser campeón.
Así se construye el líder
El DT de Danubio reveló a El Observador los problemas y las claves que lo llevan a ser puntero con un plantel chico y joven