En medio del caos por la venta de entradas para la final de la Copa América, que no es nuevo en el fútbol uruguayo y en otras partes de Sudamérica como fieles representantes del tercer mundo en este aspecto, me propuse hacer un ejercicio: ¿Qué haría si tuviera que vender las 5.800 entradas sin caer en la debilidad de priorizar a amigos, conocidos y compromisos? Después de analizar todas las posibilidades, llegué a la conclusión que lo que hicieron los neutrales fue lo mejor porque bajo cualquier circunstancia y en diferentes escenarios siempre los presididos por Bauzá iban a ser los malos de la película. Mientras escribo algunas reflexiones, lo invito a que usted haga el mismo ejercicio y también concluya que es imposible administrar esos poquitos boletos sin que nadie se enoje, salvo que la venta la realicen desde otras latitudes y cabeza de otras culturas.
Aunque te duela, ¡estás en Sudamérica!
Los dirigentes de la AUF iban a ser los malos de la película ante cualquier decisión que tomaran para repartir las entradas para la final de la Copa América