Basta de hipocresía: la vendetta terminó en caos
El ambiente de violencia se respiraba una semana antes del partido y explotó cuando le cerraron las puertas a los hinchas de Nacional; pero si salían antes podía haber emboscada. ¿Cuál es la solución?
Una cosa es la ingenuidad y otra es mirar para el costado pretendiendo hacerse el distraído. Por una vez seamos sinceros. Medio país sabía que en el partido de Nacional con Newell’s el aire estaba viciado de revancha. Llamemos las cosas por su nombre de una vez por todas. Si hasta en algunas páginas partidarias se publicaron mapas y se pedía información sobre el recorrido de los hinchas argentinos para emboscarlos. Es más, hubo pintadas violentas en el sector por donde ingresaron los argentinos: “Newells te vamos a matar”, decía una de ellas (ver imágenes).
Digamos las cosas como son, muchos querían ir a agarrarse con los argentinos como dice el comunicado policial. Aclaro que acá no se trata de ponerse del lado de un bando o del otro. Se trata de decir las cosas como son. Claro que había mucha gente que se quería retirar para su casa, pero también había de los otros que buscaban lío. Y reitero, el ambiente de vendetta por lo sucedido en Rosario se olfateaba…o ¿por qué piensan que la directiva llevo el partido al Centenario, cuando podría jugarse en el Parque Central (pero no se hizo para evitar que, en caso de que hubieran incidentes –como los hubo- les suspendieran la cancha)? La pregunta que vale hacerse es ¿cuál es la solución? Si dejamos a la gente adentro es un error; si la sacamos hay emboscada.
Le toman fotos a los violentos pero siguen concurriendo a la cancha, le piden la cédula para sacar la entrada pero hay denuncias que en el control de ingreso no los identifican; cuando la policía no reprimía, la tribuna era tierra de nadie. Ahora que entra a la tribuna es un disparate. ¿Cuál es la solución?