Cristina tiene apenas 7 años de edad y sufre de autismo, lo que le provoca, además de un permanente y profundo déficit en su socialización, comunicación y reciprocidad emocional, un trastorno en su sueño. Muchas noches ni siquiera dormía. Pero un día todo esto cambió, o lentamente empezó a cambiar. Piña, una perra guía entrenada por Alberto Álvarez Campos y Jane Kefford, entró en la vida de Cristina y su familia, modificándola para siempre. Tanto es así que una noche, la madre de Cristina llamó por teléfono a Álvarez Campos y le dijo: “Alberto, tengo que contarte algo, por primera vez en siete años he podido darme una ducha, sentarme a cenar y ver una película por televisión con mi marido. Piña se ha ido con Cristina a su cuarto y cerraron la puerta. He ido a verlas y las dos, abrazadas, se han dormido”.
Bastante más que un fiel amigo
Alberto Álvarez Campos y Jane Kefford, dos entrenadores de perros guía, explicaron a El Observador por qué Uruguay es un sitio potencial para abrir una escuela de entrenamientos de estos animales, utilizados ahora no solo para personas ciegas