En Europa, en el siglo XXI, puede pasar que un país democrático, próspero –pese a la actual crisis–, capital de la Unión Europea y con una larga tradición monárquica se demore 15 meses, un año y tres meses, para formar gobierno. Un disparate que fue subsanado hoy con el acuerdo entre los ocho partidos políticos del país, formaciones que denotan las profundas diferencias comunitarias entre los valones y los flamencos.
Bélgica, el no país de Europa
Los belgas lograron formar gobierno luego de más de un año de desavenencias; el acuerdo no promete nada en un país profundamente dividido