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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, sufrió un nuevo revés electoral en los comicios locales celebrados el pasado fin de semana, que agudiza la crisis abierta por la reciente derrota de su partido, Forza Italia, en las elecciones europeas.

La alianza de centroderecha perdió la presidencia de la provincia milanesa, sobre la que se jugaba la suerte del segundo turno de la cita electoral, y con ello contribuyó a acrecentar aún más la victoria lograda por la oposición en la primera vuelta.

El resultado final de las elecciones locales parciales registra un notable avance de la oposición, con su triunfo en 52 de las 63 provincias, en 22 de las 30 capitales provinciales, incluida Florencia, y en una mayoría de los otros 4.000 municipios en liza.

La euforia de la oposición se ha visto acentuada por las primeras disputas internas en el seno de la mayoría gubernamental, con las críticas de la derechista Alianza Nacional (AN) y la democristiana UDC a la Liga Norte, a la que culpan de la derrota en Milán.

Tanto AN con la UDC, que salieron reforzados de los comicios europeos y ayudaron decisivamente a salvar la cara al Gobierno, presionan para aumentar su cuota de poder y romper el eje que forman el ministro de Economía, Giulio Tremonti, y la Liga Norte.

Berlusconi se resiste a cambiar el Ejecutivo y ofrece a sus aliados más capacidad de decisión compartida, sobre todo en temas económicos, pero los resultados del fin de semana podrían haber marcado el camino sin retorno para una crisis en toda regla, con la redistribución de las carteras ministeriales.

Como si se tratara de curarse en salud y ganar tiempo, poco antes de que ayer domingo comenzará el escrutinio de los votos rechazó que uno u otro resultado electoral pudieran afectar al futuro de su Gabinete.

(EFE)

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