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Tal vez quede lejos el día en el que los partidos tradicionales se junten para disputarle las elecciones al Frente Amplio con mejores chances. Tal vez ese día no llegue nunca. Pero, por ahora, blancos y colorados están obligados a juntarse cada vez que el voto de la gente determine que habrá balotaje entre el bloque político que reúne a la izquierda y el que conforman las colectividades fundacionales.

Esta decisión política que parece inevitable quedó en entredicho, al menos en las palabras, luego de que en los últimos días blancos y colorados se enzarzaran en una fuerte disputa por la baja de la edad de imputabilidad, lo que llevó al ex presidente colorado Julio Sanguinetti a advertir que ese partido podía retacearle el apoyo a los blancos en una eventual segunda vuelta electoral.

Tras esa advertencia, parte de la dirigencia blanca se mostró inmutable mientras que otros nacionalistas intentan un acercamiento con los colorados para que la cosas se calmen un poco,

Es así que, por ejemplo, en la reunión del lunes 22 de la Concertación Republicana Nacional, del senador Jorge Saravia, se analizó la posibilidad de pedirle una entrevista a Sanguinetti para dialogar más amablemente.

Asimismo, este martes el diario La República informó que el ex presidente Luis Alberto Lacalle (Unidad Nacional) le planteó al líder colorado Pedro Bordaberry la necesidad de evitar debates públicos “inconducentes”.

La relación entre blancos y colorados se comenzó a complicar luego que desde filas de la Alianza Nacional de Jorge Larrañaga se dio a conocer un documento con 12 razones para no firmar a favor de plebiscitar la baja de la edad de imputabilidad pregonada por el Partido Colorado y acompañada por los blancos de Unidad Nacional. Larrañaga consideró que la iniciativa es una maniobra “electoral”, lo que llevó al diputado colorado Germán Cardoso a tildar al líder blanco de “primer soldado de Mujica”.

Larrañaga respondió que a la derecha de Bordaberry “está el abismo” y así continuaron las idas y venidas de reproches entre blancos y colorados. Hasta que el viernes en la publicación digital Correo de los Viernes salió un artículo escrito por Sanguinetti. “El Partido Nacional aparentemente no aspira a llegar más al poder, o se imagina que los batllistas podríamos votar a un candidato blanco, como ya lo hicimos, agachando la cabeza ante sus agravios. Si eso piensan se equivocan”, dijo el ex mandatario.

Luego agregó: “El senador Larrañaga no encontró nada más oportuno que salir a enfrentar nuestra campaña de recolección de firmas. No está obligado por cierto a opinar como nosotros, pero viendo que la mayoría de su partido y los colorados estamos en el tema, bien podía haber tenido el mínimo tino de no salir a opinar ruidosamente.
No hay derecho a que desde el Partido Nacional se nos agravie así. Y de un modo machacón y constante, que no estamos dispuestos a tolerar”.

Ese mismo día, Larrañaga salió al cruce. “Basta. Con todo respeto, basta. Sanguinetti se victimiza y no está feliz al atribuirnos una intención que no tenemos. El más que nadie ha recibido la generosidad del Partido Nacional”, afirmó el líder de Alianza. Además, el presidente del Directorio blanco, senador Luis Alberto Heber, recordó que, sin el apoyo del Partido Nacional, Jorge Batlle jamás hubiera llegado a la presidencia en el 2000.

“Referente”
Pero otros nacionalistas prefirieron tender puentes hacia el tradicional rival. El martes durante una reunión de la CNR, el ex senador Lara propuso que el grupo de Saravia agende una reunión con Sanguinetti porque, consideró, se trata “de un referente político de los últimos 30 años”.

“El discurso de Saravia no es de enfrentamiento con los colorados. Es más, queremos contar con gente de esa colectividad para nuestro proyecto”, sostuvo.

Por otra parte, la pasada semana Lacalle y Bordaberry coincidieron en un evento político en Buenos Aires y el ex presidente le propuso al líder colorado evitar el debate público sobre la fecha de fundación de los partidos tradicionales.

“Es como ponerse a discutir sobre Peñarol o Nacional”, sostuvo Lacalle, según La República.

En medio de la campaña hacia el balotaje de 2009, Lacalle había cuestionado a Bordaberry por, según dijo, no haber realizado una campaña lo suficientemente activa en su favor cuando debió enfrentar a José Mujica.

Antes, Bordaberry lo había acusado de meterse en “gallinero ajeno” por tratar de captar el voto de colorados en la primera vuelta.
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